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Temida y rechazada a lo largo de la historia, la lepra es una enfermedad muy poco contagiosa, que hoy en día se cura. Las manchas con pérdida de la sensibilidad deben motivar a una rápida consulta.

Todo comienza con una o varias manchas, pero no son manchas cualquiera. Los expertos los llaman “manchas mudas”, porque pueden estar en cualquier parte del cuerpo, ser muchas o pocas, grandes o pequeñas, enrojecidas o planas, más claras u oscuras que el resto de la piel, pero siempre, siempre con una característica en común: la pérdida de la sensibilidad. Si se pinchan esas manchas con un alfiler no se siente dolor. La piel está adormecida.

Este síntoma debería llevar lo antes posible al dermatólogo. Es que puede indicar una enfermedad tan antigua como la historia de la humanidad, que hoy se cura con un tratamiento sencillo pero que aún da miedo, rechazo y genera estigma. Esa enfermedad se llama lepra.

Desde el 30 de septiembre al 4 de octubre la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD) inicia la 20°Campaña Nacional de Educación y Prevención de la Lepra. En nuestro país, se diagnostican entre 300 y 400 nuevos casos de leprapor año. Sigue habiendo subdiagnóstico, ya que es mayor el número de pacientes con la enfermedad al número de pacientes diagnosticados. Todavía hay pacientes que pasan años de su vida sin diagnóstico.

Hay que consultar con un especialista cuando aparecen manchas (máculas) con disminución o pérdida de la sensibilidad, del vello y/o de la transpiración. Según la forma clínica pueden presentarse nódulos (lepromas) y engrosamiento de la piel (placas, infiltración) y/o nervios periféricos con dolor espontáneo o a la compresión. Generalmente se produce un trastorno de la sensibilidad, que va desde un leve adormecimiento a una anestesia total. Así, poco a poco, por falta de cuidado y de un tratamiento oportuno, las heridas se infectan ocasionando un daño que al cabo del tiempo producen las discapacidades y deformidades que forman parte del imaginario social respecto de esta enfermedad.

Lo más importante es motivar la consulta precoz y dejar en claro dos cosas: la lepra hoy se curay es de muy difícil contagio. Si una persona engripada va al trabajo contagiará aproximadamente al 20% de sus compañeros en un día. Esto no sucede en el caso de la lepra,  ya que se trasmite después de un contacto sostenido y estrecho durante varios años. El contagio necesita de una predisposición personal, de una respuesta inmunitaria anómala. La mayoría de las veces el contagio se produce a través de las vías aéreas (respiración, tos, secreciones) y eventualmente piel a piel.

Un problema importante es que suele demorar varios años en ser diagnosticada, en parte porque la gente no consulta y en parte porque no siempre los médicos piensan en la enfermedad. La lepra produce anestesia porque daña los nervios, se dan casos de pacientes que por falta de sensibilidad se queman o lastiman las manos o los pies y no se dan cuenta. Hay que llegar antes de que eso suceda.

Los leprosarios ya no existen, desde fines de la década del 40 aparecieron los primeros antibióticos derivados de las sulfas, y en los años 80 apareció el esquema antibiótico de la Organización mundial de la Salud (OMS).

La lepra aún no ha sido erradicada, es un problema de salud púbica en todo el país. En el mundo se diagnostican más de 200000 casos por año, en primer lugar India y luego Brasil, en Paraguay y Argentina no hay estadísticas formales.

En nuestro país es endémica, hay áreas de Chaco, Santiago del Estero, Santa Fe y provincias de la Mesopotamia donde existe un mayor número de casos. En Capital Federal y Gran Buenos Aires reside el 30% de los nuevos casos que se suman cada año.

La lepra sigue los corredores fluviales, áreas cálidas y húmedas. El bacilo de Hansen o Mycobacterium leprae vive en mejores condiciones a determinada temperatura y humedad. En los países de Asia cuando soplan los vientos monzones, húmedos y cálidos, el bacilo prolifera mucho más que en otros momentos del año pudiendo hallarse en la mucosa nasal de los convivientes.

¿Es una enfermedad de pobres? Según la OMS las condiciones de vivienda deficiente y los déficits nutricionales influyen de manera importante en el mantenimiento de la transmisión de la lepra. Sin embargo, el nivel socioeconómico no es determinante ya que también se presenta en barrios residenciales y con buen nivel socioeconómico.

Es más frecuente en adultos que en niños, aunque existen casos en la infancia, no es hereditaria. Si hay una embarazada y tiene lepra, puede recibir tratamiento.

Con la primer dosis de la medicación prácticamente desaparece la infección, ya que se destruye el 99% de los bacilos, por lo tanto, esa persona deja de contagiar. El éxito depende de tomar al pie de la letra la medicación. Es una toma supervisada cada 28 días en el consultorio y todos los días en el domicilio una o dos pastillas.Hay opciones terapéuticas para todos los estadios de la enfermedad.Es importante no solo instalar el tratamiento multimedicamentoso (TMD) sino también realizar la prevención de la discapacidad de manos y pies.La medicación tiene cobertura estatal,es entregada en forma gratuita por el Programa Nacional de la lucha contra la Lepra.

Tan importante como vencer la enfermedad biológicamente, es ganarle al prejuicio y al rechazo. El estigma perdura y eso es muy difícil de combatir, además dificulta la consulta con el especialista y el diagnóstico precoz. Por eso es importante insistir en que se cura y que no es tan contagiosa como se creía. La mayoría de la población es inmune, por eso la mayoría de los médicos, enfermeros y los que atendemos personas con lepra no nos contagiamos. En este momento hacen más daño los prejuicios que la misma enfermedad.

El diagnóstico temprano permite encarar el tratamiento adecuado y lograr la cura de la enfermedad, cortar la cadena de contagio y evitar las discapacidades que la enfermedad puede provocar.