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Obras como los más de 200 kilómetros de terraplenes de defensas y sistemas de bombeos con una importante capacidad de desagote, -como Clorinda de más de 35 millones de litros hora-, además de un aceitado plan ante emergencia hídricas, son herramientas fundamentales para la protección de miles de formoseños ante ocurrencias climáticas como las inundaciones.
El tema cobra actualidad a partir de la grave crisis hídrica en zonas de Santa Fe y Buenos Aires, donde las inundaciones adquirieron característica de dramática y pérdidas record en todo sentido.
En el caso de nuestra provincia, donde con cierta recurrencia se generan emergencias productos de excesos hídricos, es bueno saber que esta problemática de manera integral fue abordada por el estado provincial que estableció un plan tendiente a proteger a la población. “Para ello y con especialistas en la materia, al tratarse de una situación que enfrentan las poblaciones ribereñas, es que se trabajo con un enfoque desde la hidrología, meteorología, drenaje urbano e impacto ambiental y en las medidas de mitigación de inundaciones pluviales urbanas, además de los contextos generales agravados por el efecto del cambio climático”, se explico.
Y es que los 110 kilómetros del anillo de defensa del extremo oeste, 20 de Clorinda, otros 25 en esta ciudad capital, 10 en Herradura y en menor extensión pero no menos valioso en Pastoril y Pirane, entre otras comunidades, que totalizan unos 200 kilómetros, son vitales para mantener a salvo a unos 450 mil formoseños, mayormente habitando esencialmente las dos principales urbes de la provincia. Aunque no menos estratégico y fundamental son las protecciones en el departamento Ramón Lista y una franja del Bermejo, donde habitan mayormente familias aborígenes y criollas.

Replanteando ante los cambios

Los equipos técnicos de la provincia, que dependen de esferas como la UPCA, Vialidad Provincial y SPAP, dejan claro que mas allá de que se transite por periodos de cierta calma en el escenario hídrico, como el actual, existe un monitoreo permanente y no se descuida plan de replanteo de todo el sistema de defensas y capacidad de las bombas de desagote de los cuencos laminares. Y por ejemplo para los casos de nuestra ciudad capital y Clorinda, se sostiene que “de ninguna manera nos distendemos, el seguimiento es una constante, y es lo que tiempo atrás y ante el escenario de una inundación de magnitud, el gobierno provincial dispuso actuar de manera preventiva ante la eventualidad de un repunte que se advirtió pudiera tener características similares e incluso superior al repunte histórico de 1983 que alcanzo un pico de 10,73 metros. “Ante ello se debió rediseñar todo un comportamiento previsible o probable a futuro a través de un plan de replanteo del sistema de defensas elevándose la cota y la ampliación de los sistemas de bombeo, como parte de un estado que trabaja con previsibilidad”, expuso el titular de la Unidad Provincial Coordinadora del Agua, Horacio Zambon.
Se amplió explicando que “a partir de un estudio de cálculos estadísticos de cómo podría comportarse el rio Paraguay a futuro, tanto en nuestra ciudad como en Clorinda, determinándose la probabilidad de que pudiera llegar a determinado registro al establecerse un tiempo posible recurrencia. Y justamente para los años de recurrencia tomados, arrojo que teníamos que tener una defensa con una cota similar a 1983 e incluso 50 centímetros sobre esa máxima de 10,73 que alcanzo en el puerto de Formosa”.
Según lo dispuesto por el Poder Ejecutivo en función del cambio climático, lo que antes era una cota previsible se considero necesario replantearlo, de tal forma que fue elevada a los 12,70 metros la cota de protección.
También fue marcado que existe todo un esquema diseñado a fin de mantener el permanente monitoreo y acción ante determinada coyuntura, de los alrededor de los anillos de defensas y lo propio en cuanto a los sistemas de bombeos, que en la segunda ciudad son nueve y contienen 28 motobombas y electrobombas, en esta capital 13 estaciones con un despliegue mayor a las 30 motobombas, incluso con refuerzo de equipos de evacuación de caudales para Herradura, existiendo otros dos en Pirane y una en Riacho Negro.

Alerta superado

Desde la UPCA, su coordinador ejecutivo, Horacio Zambon, tras recordar cuando un año atrás vivíamos una etapa difícil de crecida del rio Paraguay, refirió a que semanas atrás nuevamente se encendió una luz amarrilla, aunque a esta altura disipada.
Justamente evoco cuando en la misma época, pero de 2016 a partir de las lluvias extraordinarias aguas arriba de Asunción (Concepción, Rosario y Vallemi), el rio Paraguay llego a trepar a los 9,81 metros, por lo que todo el plan de contingencia se debió activar a fin de mitigar el impacto de la extraordinaria crecida.
Indico que “los pasados días 7, 8 y 9 de diciembre de 2016 en esos mismos sectores del vecino territorio paraguayo llovieron unos 250 milímetros, produciéndose una crecida del rio de prácticamente 3 metros en un día. Esta honda se traslado a todo el litoral fluvial del rio Paraguay y nosotros la sentimos días atrás”.
Advirtió Zambon que “de todos modos cuando en 24 horas se produce tamaño ascenso, no sabemos hasta dónde puede llegar, por lo que se pone en funcionamiento las luces amarillas y se activo un alerta a fin de poner en práctica todo lo asociado a partir de un fenómeno de este tipo”.
“Pero todo retomo a lo que era la primer semana de diciembre, ya que estamos nuevamente en unos 3,30 metros, o sea un descenso de 2,20 metros de lo que fue el pico de 6.03 en el puerto local de Formosa días pasados y producto de esa honda antes descripta, o sea se disipo esa situación”.
Expuso que “esta crecida de verano ya paso, ahora se desarrollara el ascenso anual habitual que la vamos a tener en otoño-invierno, y por el escenario actual aparece como normal”.