A la integración territorial se suma el desarrollo agroindustrial del oeste

Compartir

Quienes tuvieron oportunidad de conocer el centro oeste y el oeste de la provincia coinciden en reconocer que en las últimas tres décadas se ha registrado una verdadera transformación que incluye la integración territorial, social y productiva de esas regiones extremas que otrora fuera reconocidas como lejanas y empobrecidas.

Desde la asunción del doctor Gildo Insfrán como gobernador se impulsaron políticas que comprendían a los nueve departamentos provinciales aunque en la planificación de gobierno, esto es el Modelo Formoseño para el Desarrollo Provincial, se puso el acento en los de Ramón Lista, Matacos y Bermejos que eran los que registraban las situaciones de mayor vulnerabilidad.

Ello se traducía en la progresiva despoblación  con la migración de familias enteras hacia las zonas periféricas de Buenos Aires o Rosario donde buscaban nuevas oportunidades para satisfacer sus necesidades básicas; la fuga de los recursos hídricos; la cada vez más acentuada aridez de los suelos  y la carencia de servicios públicos esenciales como caminos consolidados, comunicaciones, energía suficiente y un adecuado manejo del agua.

Las prácticas agrícolas eran precarias y el manejo de los rodeos se limitaba a bovinos y caprinos que eran criados más para el consumo familiar o comunitario que pensando en las posibilidades de una evolución parecida a las del Este donde los animales eran expuestos en remates y ferias y comercializados a valores apreciables.

El cambio comenzó a registrarse en 1996 cuando el gobernador realiza un viaje a Israel  invitado para participar de Agritech 96 la feria de maquinarias y de exponentes de las modernas tecnologías para la producción del mundo que se realiza en Tel Aviv y los centros científicos más importantes de ese estado.

Y una de las cosas que ponderó fue el hecho de haber visitado un lugar en el mundo donde se valora el agua en toda su dimensión, gota a gota.

Y en particular, el efecto útil que tiene en su utilización racional el sistema de riego por goteo. La precariedad del régimen de precipitaciones convirtió a este sistema en una verdadera “niña mimada” de Israel.

Además, es el sistema que revolucionó la producción en el mundo ya que vino a convertirse en la respuesta que aguardaban los países con extensas regiones áridas o semiáridas.