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El subsecretario de la Producción Sustentable, el ingeniero Alejandro García, refirió que de acuerdo a la información del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) en octubre, noviembre y diciembre “las precipitaciones van a ser menos de las normales”, por lo cual “nos esperan todavía meses duros, inclusive hasta enero”.

En declaraciones a AGENFOR, el funcionario manifestó que “contamos con información del SMN que nos manifiesta que en lo que queda del año (octubre, noviembre y diciembre) las precipitaciones van a ser menos de las normales, es decir que nos esperan todavía meses duros, inclusive hasta enero, y recién a partir de febrero se iniciaría el período de precipitaciones normales”.

“La situación que estamos atravesando es muy compleja y grave para el sector productivo de nuestra provincia. Estamos en emergencia agropecuaria declarada por el gobernador Gildo Insfrán por una sequía extrema e histórica”, advirtió.

Hizo notar que “hay regiones de nuestra provincia donde no hay precipitaciones hace diez-doce meses. En estas últimas semanas recibimos algunas precipitaciones en lugares muy puntuales de nuestro territorio, pero no obstante ante condición de déficit hídrico y que no existe humedad en el suelo desde el mes de julio, es muy difícil pensar en sembrar y producir agricultura”.

En este punto, pormenorizó que “ya hemos pasado el período de la primera siembra. En los meses de julio a octubre es donde se siembra la mayor cantidad de maíz, el cultivo más importante hoy en superficie y producción en nuestra provincia. Lo mismo nos ha pasado con el algodón, y no han tenido las condiciones básicas de humedad del suelo como para poder realizar una siembra”.

Respecto de la ganadería, el déficit hídrico “nos ha llevado a que hoy prácticamente no exista oferta forrajera, tanto en natural como pasturas implantadas”.

Sumó que “muchas de nuestras aguadas se han secado y los productores están sacando agua de las napas a través de perforaciones” y en cuanto a la nutrición “se ha trabajado con semillas de algodón, maíz y confección de rollos de pastos y rastrojos de cultivos”.

A la vez, “muchos productores han podido descargar sus campos, vendiendo animales en los remates que se han organizado desde el Gobierno provincial y también de la parte privada”, marcando que “se han usado todas las alternativas para salir de esta situación”.

Incendios

Asimismo, el ingeniero García recordó ante esta Agencia que la semana pasada se reunió nuevamente la Comisión Provincial de Emergencia Agropecuaria, en la que al decreto dispuesto por el gobernador Insfrán de emergencia agropecuaria para la agricultura, la ganadería y la apicultura, se anexó la problemática de los incendios.

En ese sentido, detalló que “en nuestra provincia hubo más de 85 mil focos de incendios y se han quemado más de 600 mil hectáreas, lo cual representa casi el 10% de nuestra superficie”.

El Departamento más afectado fue Patiño, puntualizó, y el período más complejo en cuanto a los incendios se ha dado durante la última semana de septiembre y la primera semana de octubre, donde se registraron más de 2000 focos de incendios en un día.

“Es una situación muy compleja la que está atravesando nuestro sector productivo”, advirtió el subsecretario de Producción Sustentable.

Emergencia

A su vez, puso de resalto que “tenemos homologada la emergencia por sequía desde fines del mes de septiembre por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, a través de una resolución del ministro Luis Basterra, y a partir de ese momento iniciamos el otorgamiento de los certificados por emergencia”.

Es así que a la sede de la Subsecretaría de Producción Sustentable, “tanto por la mañana como por la tarde, se acercan los productores, traen los requisitos y reciben su certificado de emergencia. Lo están haciendo en el interior también, donde nuestros técnicos están trabajando en sus oficinas”, consignó.

“En ganadería, la superficie afectada es de más de cuatro millones de hectáreas y más de un millón de cabezas están en una situación de emergencia. Estamos hablando de 5000 a 8000 productores afectados en ganadería, más de 1000 en agricultura y 300 mil en apicultura”, reparó.

Ahondó diciendo el funcionario que en el marco del otorgamiento de los certificados de emergencia “estamos trabajando con el Ministerio de Economía de la provincia en los beneficios del tipo impositivo y fiscal o diferimientos de pagos de cuotas de créditos que se tengan que con entidades provinciales de financiamiento”.

De igual modo, se avanza a nivel nacional, puesto que “estamos en una etapa de gestión de fondos con el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca”. “Es una instancia de solicitar los fondos como para poder establecer líneas de financiamiento subsidiadas con un tipo de aporte o beneficio para nuestros productores que han sido afectados”, dijo.

Etapas

En relación a las etapas productivas, García precisó a AGENFOR que en lo agrícola se están cosechando las primicias de zapallos, sandías y melones, “pasando ya la siembra de primera, donde no se pudo sembrar maíz, sorgo, algodón y algunas oleaginosas porque no se contaba con humedad en el suelo, por lo tanto hay muchas superficies preparadas tanto en el estrato de los paipperos como en medianos y grandes”.

“Probablemente, todos estos suelos preparados de esos estratos de productores van a pasar a la siembra de un verdeo de verano, ya que si dan las condiciones por lluvias que se pueden llegar a dar en noviembre y diciembre, podríamos sembrar sorgo, un cultivo que tiene mucha plasticidad en cuanto a las épocas de siembra”

De igual forma, “esos suelos preparados pasarán ya a una segunda siembra en enero, febrero o marzo con maíz o cucurbitáceas seguramente”.  

En la ganadería, indicó, “estamos en una época de remates de reproductores, donde el productor prepara sus toros para iniciar el período de servicios para seguir haciendo terneros”, por lo cual “los productores están proveyendo de forrajes a sus rodeos”.

Finalmente, en apicultura, “el productor que no ha perdido su producción se está preparando para la cosecha; ya hemos pasado el período invernal, donde los apicultores han hecho la provisión de algún suplemento a través de azúcar, han cambiado sus núcleos y la cera y se están preparando para la cosecha de miel”.