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Con motivo de haberse recordado el, “Día Internacional de Acción por Salud de la Mujer”, desde el -Observatorio de Violencia de Género- de la Defensoría del Pueblo, se dictó la Resolución Nº 99/19, mediante la cual se dio lanzamiento a la “Campaña de Concientización y Fomento para la Erradicación de la Violencia Obstétrica”.

Desde el Organismo de la Constitución, el Ombudsman José Leonardo Gialluca señaló que, “nos sumamos a la lucha para combatir la Violencia Obstétrica”y en nuestra calidad de colaboradores críticos, hemos notificado a Autoridades Públicas y Entidades Privadas Competentes para mejorar la prevención, calidad de atención, respeto a un parto respetado y acceso a los servicios de salud para las madres y recién nacidos, y así “erradicar la mortalidad materna, perinatal, neonatal e infantil”. Señaló el Funcionario que lo que pretendemos es que la mujer viva su embarazo en condiciones de dignidad humano y que pueda elegir libremente durante cada uno de los procesos de gestación, dónde, cómo y con quién parir.

Criticó duramente que, a pesar del gran número de casos existentes, en nuestro ordenamiento jurídico, la Violencia Obstétrica no es un delito tipificado en el Código Penal y si bien se encuentra contenida en otras normativas, se hace necesario llenar este vacío legal al momento de la modificación del CPA Argentino. En este contexto, la Asesora Letrada Dra. Andrea Barrios puntualizó que la Violencia Obstétrica se remonta a tiempos inmemorables, cuando existía una relación verticalista entre el “médico” y su “paciente”, donde el profesional ordenaba y la mujer debía catar sumisamente; sin embargo, hoy la mujer se ha empoderado, y ya no se admite discusión alguna acerca de sus derechos. Por ello, ese binomio médico/embarazada comenzó a transformarse en una relación de autonomía, a partir de la cual la mujer elige libremente cómo transitar su gestación, pero para ello necesita conocer sus derechos; y allí radica el “quid” de la cuestión, pues debe estar debidamente informada de las infinitas aristas que suponen un parto respetado, para su persona, para el recién nacido, para su grupo familiar y acompañante. Por ello, resaltó que la Violencia Obstétrica, es una modalidad de la Violencia de Género y que se la conceptualiza como: “aquella que ejerce el personal de salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres, expresada en un trato deshumanizado, un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales, de conformidad con la Ley Nº 25.929, conocida como la -Ley de Parto Humanizado- “.

Por último, añadió que esta clase de violencia contra las mujeres que venía siendo silenciada por distintos motivos, hoy emerge con mucha fuerza y con la visibilización de las campañas y programas que se pondrán en práctica, nuestro objetivo es la de erradicar todo tipo de violencias ejercidas durante la asistencia al trabajo de parto, parto propiamente dicho y a los eventos posteriores; y no solo en relación al trato a la mujer, que es la afectada directamente, sino de todo su grupo familiar, teniendo siempre en consideración las costumbres e idiosincrasias existentes en nuestra sociedad, donde no podemos olvidarnos que existe una Comunidad Multiétnica y Pluricultural.