Celebro sus 108 años de vida

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María Prudencia Yegros, vive en el barrio Lote Cuatro y tiene una lucidez envidiable. Esta encantadora tatarabuela cuyos familiares se reunieron a celebrar su natalicio este domingo exhibió en su torta el numero 103, pero aseguran que por lo menos llego a los 108 años.

Fue en la casa solidaria de su barrio, donde recibió a su hermana de 98 años que reside en el  Eva Perón, sus hijos, nietos, bisnietos, tataranietos.

Nació en Villa Franca en la vecina Paraguay, la Guerra del Chaco la obligo a huir, y una de sus hijas Liduvina, cuenta que le gusta bailar la polca, y sobre todo tejer, y dice que siente vergüenza que lo hace muy bien y sin anteojo, a diferencia de ella que debe usarlo hace ya tiempo.

Cuenta que en total tuvo siete hijos, y “es una luchadora toda su vida, y que no sabe de presión alta o diabetes, una salud envidiable, lo único aunque me dijeron que es normal para su edad, es que no quiere tomar agua, aunque nos las ingeniamos para que lo haga”.

“Por su documento le pusimos el número 103 en la torta que la puso muy feliz, pero la anotaron muy tarde cuando tenía 12 años, como ocurrida bastante habitual en aquellos años, pero en realidad tiene 108”, expuso Ludovina.

Entiende que “llegar a esta edad no es poca cosa, sino algo de lo que cualquiera puede estar orgulloso cuando la familia y los amigos se reúnen para ayudarle a celebrar, rememorando los acontecimientos de la vida”.

Prudencia vivió varias vidas en una y las recuerda con lucidez a casi todas. En una, cuando debió abandonar su Paraguay natal, los momentos complejos a poco de llegar a nuestra ciudad donde estuvo signada por todo tipo de carencias y años después ya más arraigada en lo que termino siendo su patria adoptiva donde nacieron y crio a sus hijos, nietos, bisnietos y tataranietos.

No tiene prejuicios ni rencores con la historia y habla de ella como si fuese otra persona, aunque, en el fondo, sigue siendo ella misma. Está más allá del bien, del mal y de este tiempo presente en el que le gusta sentarse en un sillón y tejer escuchando alguna polca.

Emocionada y sin parara de charlar con su hermana, observa emocionada como toda su gran familia se junto para celebrar su cumpleaños, y agradece a la vida por haberle regalado momentos maravillosos como el que paso este domingo en la casa solidaria del Lote Cuatro, no sin antes esperar a todos para repetirlo el próximo año.