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EN LOS DOS PUNTOS DE VENTA

Si bien la feria siempre fue un lugar de encuentro de los vecinos y el hombre de campo, la pandemia de coronavirus cambió la forma de vincularse. Por ello, este viernes el retorno de los pequeños productores en los dos puntos de venta: en el centro comercial del barrio La Paz y en el playón del Instituto Provincial de Acción Integral para el Pequeño Productor Agropecuario (PAIPPA), ubicado sobre la calle Padre Grotti 1040 en la ciudad capital, fue ajustándose a los protocolos sanitarios.

Para ello, cada productor recibió por parte del organismo provincial un barbijo, guantes y un frasco de alcohol en gel, que son los elementos de bioseguridad imprescindibles para la prevención del COVID-19.

El coordinador de comercialización de las ferias paipperas, Daniel Coenes, afirmó que “sabemos que se necesita de la feria donde se puede acceder a precios más económicos que un comercio de barrio o en un supermercado”, e informó que en adelante cada viernes se desarrollará la misma en el horario de 7 a 14 horas, ya que la actividad cuenta con el protocolo debidamente aprobado por el Consejo de Atención Integral de la Emergencia COVID-19.

Además, contó que del total de feriantes que habitualmente participaban entre 40 a 50 productores, “tuvimos este viernes, 26 que se distribuyeron 20 en el barrio La Paz y 6 en el playón del Instituto PAIPPA, un 50%”, quienes pertenecen a la ciudad capital, Villa Dos Trece, Palma Sola, Clorinda y Villa Escolar.

Coenes, fundamentó que “a partir de lo que nos toca vivir debemos tratar de cambiar la manera de relacionarnos por nuevos hábitos, por eso en los dos lugares se adaptaron protocolos muy estrictos para la atención”, y apeló a la responsabilidad de los consumidores en el respeto de las medidas de seguridad.

Con relación al protocolo que se sigue en los puntos de venta, detalló Coenes: “La feria comenzó a las 7 de la mañana, pero con anterioridad comenzó el trabajo que se planificó hace semanas, establecimos un área de desinfección de producto, entonces cuando los productores llegan con la mercadería se hace una desinfección. Así una vez que se cumple con la medida recién pueden ingresar el feriante al lugar”.

“De esa forma una vez que se abrió la atención, comenzaron a llegar los consumidores, para ellos se estableció un circuito de ingreso, donde se ubicaron las compañeras del organismo, quienes al recibir a la gente le colocaron el alcohol en gel para desinfectarse las manos y una vez adentro de la feria la gente tienen que tomar el distanciamiento social y pedir a los productores lo que necesiten. Se prohibió tocar la mercadería y la salida tenemos diferenciado, por un lado para el público y otra para los feriantes”, continuó dando precisiones del cumplimiento de las disposiciones.

Asimismo, agregó que hasta 20 personas es la capacidad permitida, si se supera ese número el consumidor tiene que aguardar un momento y a medida que va saliendo la gente nuevamente van ingresando para evitar las aglomeraciones.

Por otro lado, una feriante de 73 años, que ofrece dulces, mermeladas y escabeche en frascos que cuestan entre $100 a $250, dijo que “estoy muy feliz por el regreso de la feria, estaba muy ansiosa debido a que fue mucho tiempo el que estuvimos sin poder venir a ofrecer los productos por la situación de la pandemia”.

La mujer señaló que viene de Villa Escolar, y que ella se encarga de elaborar caseramente cada uno de los productos que ofrece hace 10 años en las ferias de los pequeños productores.