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El director de Seguridad Vial, Fernando Inchausti, expuso calificativos como el de “bochornoso” y “extorsivo” a las “justificaciones del coordinador del ilusorio Plan Belgrano, Blas Hoyos, al abandono nacional para con Formosa”.

“Para Hoyos los formoseños somos rehenes del ánimo del presidente Mauricio Macri”, sostuvo el funcionario provincial, advirtiendo que “el retraso acumulado de años en las obras viales más transitadas, son efectivamente el duro abandono a la suerte de miles de conductores que circulan por las abandonadas rutas nacionales”.

Para Inchausti “es cuanto menos bochornosa, por no decir que extorsiva, la justificación del coordinador del inexistente Plan Belgrano, que acepta el retardo en la ejecución de obras, argumentando que existe una suerte de mala relación interinstitucional que nos trajo a esta situación”.

Opino que “un análisis aparte merecería estudiar la percepción de Hoyos respecto de las pretensiones del trato que espera Macri de los formoseños, tal vez se refiera a la aceptación de la quita del fondo solidario, o la firma de la adenda del pacto fiscal para la liberación del tarifazo energético, etc.”

Sin embargo considera que “sea como sea, esto por lo menos nos sugiere que el ánimo complaciente del presidente de la nación es su principio rector para la administración de los recursos económicos que luego de recaudar desde las provincias, retornan a ellas bajo ese espíritu discrecional”.

“En otras palabras, siguiendo la lógica argumental de Hoyos, los formoseños somos rehenes del ánimo de Macri. Mucho más grave inclusive es cuando recordamos que la mayoría de las obras a las que se refiere alcanzadas por el artificial “Plan Belgrano” ya tenían un gran estado de avance antes de que asuma el gobierno”, sostuvo.

Afirmo el director que “Hoyos debería saber que cada vez que un formoseño circula por las abandonadas y deterioradas rutas nacionales 11, 86, 81 o 95 en pésimo estado de conservación, siente en su integridad la inseguridad y la de su familia, siente el abandono del gobierno nacional, y lamentablemente en muchos casos hasta inclusive ya es tarde la futura terminación de los trabajos que adrede retrasaron”.

Concluyo optimista diciendo Inchausti que “no hay mal que dure cien años, los argentinos volveremos a tener un gobierno que a través de una política de Estado inspirada en el pueblo, vuelva nuevamente el florecer de obras que nos permitan transitar más seguros y más cómodos; no falta mucho, será después de octubre”.