Del Riccio: “Estamos comprometidos en una educación que iguale”

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La profesora y coordinadora de Asuntos Educativos de la Jefatura de Gabinete Ana María del Riccio se refirió a la importancia de la educación pública y su necesaria transformación.  “No hace falta que todos pensemos igual, de la misma forma, pero si hace falta que los docentes nos podamos comprometer con una educación pública formoseña que iguale, que una, que no separe, que transforme, que tengamos autoridad pedagógica para poder ir derribando las injusticias y las desigualdades” expresó.

“Es una alegría y un orgullo poder compartir esta mañana una nueva inauguración aquí en San Hilario, una comunidad al igual que todas y cada una de nuestras provincia que cuenta hoy con esta refacción integral, con   nuevos espacios, nuevos equipamientos de la Esc. N° 37 y el Jardín de Infantes N° 8, nuestro gobierno al poner la educación y la direccionalidad de la educación pública en Formosa como la educación el nuevo rostro de la justicia social, todos los desafíos educativos que se presentan para el gobierno obligan a poner en el centro de la decisión política, la igual, la equidad y la humanidad. Con profunda convicción podemos afirmar que transitar por 1303 obras educativas tiene un significado y un sentido, es un proyecto inspirado en el modelo formoseño, concebido desde la causa grande de Formosa como provincia, un proyecto en acción permanente, una práctica que nos moviliza el reconocimiento y la valoración por todas nuestras identidades culturales” señaló.

En cuanto a la importancia de la educación pública y la transformación que la misma debe atravesar dijo: “Este motor que nos moviliza nos abre cotidianamente nuevas oportunidades, sin ningún tipo de distinción, nos cabe también la responsabilidad de afirmar ciertos argumentos sobre la educación pública, ante la celebración de ayer del día del maestro, de manera que podamos sobreponernos siempre ante la crítica fácil, descontextualizada, que descalifica tomar postura y no claudicar la educación pública ante principios que son el bien común, la solidaridad ante la competencia desmedida y el egoísmo, tenemos los docentes una herencia simbólica, el peso subyacente de un modelo educativo dominante en Latinoamericano del 80, cuya concepción liberal, elitista y centralizada impidió de alguna manera que la educación se impregne de justicia social y que sea responsable por los resultados de la educación y hoy aun persisten de la misma forma las mismas resistencias que adhieren a normalidades que son ficticias para producir innovaciones en la escuela y en el aula, para poder animarnos a todo aquello que pueda promover realmente el aprendizaje”.

Agregó además que: “Cuando escuchamos hablar de cambios en la educación debemos prestar especial atención, porque, todo cambio que no tenga direccionalidad, que no tenga sentido o que no tenga finalidad, no sabemos a qué puerto puede llegar. Por esto nuestro gobierno se planteó un desafío inicial alrededor del cual gira toda la política educativa y es que, se contribuya con el factor liberador frente a la desigualdad, es una exigencia que desde las políticas públicas podamos ir creando todas las condiciones posibles para que la igualdad no sea una mera carrera de oportunidades a la cual llegan pocos desde la meritocracia o el éxito individual,  sino la igualdad como un proyecto solidario y de vida, una integralidad, sin la cual pierde su verdadero sentido de coherencia humanizadora la educación”.

En cuanto a la realidad del país y  a lo que el trabajo se refiere expresó: “El trabajo dignifica pero no es lo mismo que hablar de emprendedurismo, frase de moda como expresión neoliberal, hablar de planes a corto, mediano plazo en la educación con metas sofisticadas, tenemos que preponderar realmente que además de la viabilidad técnica – educativa, existe una viabilidad política, porque solamente la viabilidad política hará que sean posibles esos planes”.

“El Dr. Gildo Insfrán, en una coherencia entre el discurso y las acciones de gobierno,  hizo a través de estos años realidad la puesta de servicios educativos en todo el territorio provincial, servicios accesibles, adaptación, en todos los niveles y en todas las modalidades. El nivel inicial tan lejano para niños de colonias y parajes, vemos hoy los jardines nucleados, la escuela secundaria antes para pocos ubicados en lugares urbanos, hoy existen escuelas en cada lugar rural permitiéndoles a las generaciones presentes acceder al estudio, de igual manera el nivel superior no universitario, la modalidad de educación permanente, las escuelas técnicas que se fortalecieron, todo esto genero una dinámica distinta para las presentes generaciones y la familia cuenta con las condiciones dignas para que sus hijos estudien, así hemos dado vuelta la página de la historia provincial, contamos con el Instituto Pedagógico Provincial y también con el Instituto Universitario de Formosa en Laguna Blanca, son dos pivotes del sistema que lo integran, que se articulan con la producción y el trabajo, seguramente quedan muchas cuestiones por mejorar, pero, la tan llamada calidad educativa que muchos pregonan, se conjuga con una serie de factores que responden efectivamente a los requerimientos sociales. Una prueba no puede ser tomada como un elemento de ponderación de ranquin de provincias a nivel nacional, porque la calidad educativa responde a un conjunto de requerimientos y nunca la calidad educativa es neutral y no tiene prescindencia ideológica, hemos avanzado en el proyecto, en estrategias pedagógicas que atiendan los procesos sociales, que influyan en la experiencia educativa y superar esa lógica tradicional del éxito o el fracaso  en la escuela, esta lógica no es un fracaso del niño, es un fracaso que ocurre en la escuela y esta lógica a marcado oportunidades perdidas en educación en varias generaciones, sin haber puesto la mirada en las capacidades reales y potenciales para que ocurran los verdaderos aprendizajes. La provincia de Formosa también se ha puesto el desafío de la inclusión con equidad, una escuela donde todos los niños y niñas puedan ingresar sin ningún tipo de distinción, puedan graduarse, puedan continuar sus estudios, puedan aprender contenidos significativos, puedan aplicarlos en la realidad, disfruten del conocimiento y sobretodo tengan actividades colaborativas y solidarias”.

Recordó también la importancia que tienen los espacios de debate y en especial el Tercer Congreso Pedagógico realizado recientemente: “El Congreso Provincial en su tercera edición ha sido un hecho político y educativo, permitió abrir debates sobre todas estas cuestiones que se conciben como legitimas practicas escolares de antaño y que han sido resguardadas en los retóricos discursos de calidad y también permite apostar a innovaciones sin perder de vista sus logros, sus alcances antes de universalizar las prácticas, se ha dado lugar a ideas, a experiencias pero sobre todo a la presencia de todos los docentes que en este congreso hicieron escuchar sus voces frente a la multiplicidad de tareas que tienen los docentes”.

Ante las críticas que se realizan con respecto a “politizar” la escuela afirmó: “Como es posible desconocer que la escuela es una institución donde la ideología y la política son constituyentes sea en el lugar que sea y el momento histórico del que se trate, los modelos educativos siempre en la historia argentina han estado en la trama de la relación de poder entre la sociedad y el estado.

Para finalizar aseveró que: “Somos consientes de que nuestra formación se ha dado con distintos mandatos, una formación normalista, académica, una formación técnica o una formación mas autónoma, más crítica de la realidad, pero, lo importante es que podamos realizar en esa formación inicial la lectura de la realidad a la cual pertenecemos, una lectura más critica donde tengamos en claro que es la inclusión, la solidaridad, la equidad, el principio de justicia social. No hace falta que todos pensemos igual, de la misma forma, pero si hace falta que los docentes nos podamos comprometer con una educación pública formoseña que iguale, que una, que no separe, que transforme, que tengamos autoridad pedagógica para poder ir derribando las injusticias y las desigualdades”.