Del total de internados por COVID-19, sólo ocho presentan síntomas

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Durante una nueva conferencia de prensa del Consejo de Atención Integral de la Emergencia COVID-19, el médico responsable del Área de Infectología del Hospital de Alta Complejidad, Julián Bibolini, informó acerca del estado de salud de los 63 pacientes que permanecen aislados en el Hospital Interdistrital Evita.

Del número total de infectados, sólo ocho presentaron síntomas y el resto, que constituye a la gran mayoría, son asintomáticos y se encuentran en buen estado de salud, pero deberán cumplir con la internación para contención, monitoreo y evolución ante posibles manifestaciones durante el desarrollo del virus.

Respecto a las personas sintomáticas, son todas leves, ninguna presentó fiebre, ni requirió oxígeno de forma permanente. Tampoco necesitaron aporte de suero ni ningún medicamento endovenoso, pero a algunos les están suministrando vía oral.

“Hubo un paciente que presentó un episodio de diarrea, pero se ha autolimitado, hay que seguir la evolución a ver si aparecen nuevos episodios. Pero están controlados, al igual que los niños están muy bien alimentados, no tienen ninguna necesidad extra, está todo encaminado”, detalló el especialista.

En ese sentido, aseguró que el hecho de que no manifiesten síntomas “es una gran ventaja que tenemos hasta ahora” y demuestra las pruebas que se realizaron con anticipación a estos grupos, para intentar encontrar los afectados y llevar adelante el tratamiento pertinente.

Modelo Leavell y Clarck

Por su parte, el director de Epidemiología y del Hospital Central, Mario Romero Bruno, presentó un gráfico del Modelo Leavell y Clarck para explicar las fases por las que atraviesa una persona al momento de contraer un virus en su sistema inmunológico, aplicable a enfermedades crónicas o agudas.

“Vamos a usar esta situación de pandemia que nos preocupa a todos, pero se aplica para todas las enfermedades”, sostuvo el profesional.

En ese marco, señaló que el primer momento se conoce como el periodo prepatogénico, que sucede antes de que comience la enfermedad, cuando la persona tiene hábitos saludables y se cuida. Es el primer paso antes de contraer cualquier patología.

Luego, la segunda fase, se denomina periodo patogénico, que es cuando la enfermedad ya llegó al cuerpo del paciente. Este estado se subdivide en dos aspectos: el asintomático o con muy pocos síntomas, y el que efectivamente presenta manifestaciones.

En la tercer y última etapa, se ingresa al periodo pospatogénico, que contiene a las posibles consecuencias de que el virus haya permanecido en el cuerpo humano pero que variará de acuerdo a la gravedad del mismo.

“Las consecuencias pueden ser: que se recupera y vuelve a la casa, que es lo mejor que uno quiere; que quede con alguna incapacidad, que puede afectar la calidad de vida o que quede crónicamente enferma; y lo que por, sobre todo, apuntamos a no llegar en estadios anteriores es a la muerte, no queremos que nadie se muera por ninguna enfermedad mientras se pueda prevenir y evitar”, expuso Romero Bruno.

En esa línea, el médico insistió en trabajar sobre el periodo prepatogénico, que implica el cuidado individual antes que llegue la enfermedad, y apuntar a la promoción de la salud; y en caso de no poder lograrlo, diagnosticarla temprano.

“El tema del Papanicolau para las mujeres, se hace en ese periodo que a lo mejor no siente nada y se detecta una enfermedad que puede ser tratable en ese momento asintomático, distinto ya cuando pasa a otro estadío y ahí sí puede llegar a otras consecuencias”, ejemplificó.

Además, Romero Bruno argumentó que hay un 30% de personas que llegan a terapia intensiva por este tipo de patologías y el motivo es porque son diagnosticadas recién en ese momento.

“Hay distintas explicaciones: una es la evolución rápida, la segunda es la falta del diagnóstico oportuno y en muchos casos se ha referido que las personas cuando comienzan con síntomas leves inclusive no consultan porque tienen miedo al aislamiento y tratamiento, dejan evolucionar y llegan tarde a la consulta”, desarrolló el infectólogo.


Y aseveró que en la provincia “estamos trabajando sobre elperiodo prepatogénico”, proporcionando consejos de conductas saludables que los ciudadanos deben mantener mientras dure el contexto de emergencia sanitaria, con el objetivo de mantener intacta la salud pública de todos los formoseños.

Con respecto al diagnóstico prematuro, Romero Bruno recordó “la cantidad de estudios que se realizaron para detectar rápidamente cualquier persona que no tenga ni síntomas como son las que captamos en este momento”, donde más del 80% de los diagnosticados son asintomáticos.

“Para explicar la importancia de llegar antes de que se presente la enfermedad y si está presente diagnosticarla rápido, vamos a seguir insistiendo en esos dos aspectos”, manifestó.
Por último, el especialista mostró otra imagen que representaba la triada ecológica y el equilibrio entre el huésped, el agente y el ambiente.

“El huésped es la persona, el agente es el virus que se incorpora y tiene que haber un ambiente propicio para que se den estas condiciones y hablamos de todo lo que es externo”, indicó Romero Bruno y concluyó: “Tiene que ver también con las medidas públicas que se destinaron para proteger a la población que se dieron de manera firme, segura, producente con respecto a las condiciones para que no se den estas situaciones en la sociedad”.