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Es cierto que fueron 93 los territorianos que desde Formosa partieron hacia Buenos Aires en abril de 1955 para entrevistar al presidente de la Nación, general Juan Domingo Perón, para hacerle saber que los hijos de esta tierra ya estaban en condiciones de conducir los destinos  de la nueva provincia que asomaba.

Pero fue don Vicente Arcadio Salemi, el maestro de escuela, quien lidero a los protagonistas de la gesta y aunque mucho se ha hablado sobre su figura desde el año del Cincuentenario en 2005, quedaron por el camino menciones a su figura que valen la pena conocer.

La mayor de sus tres hijas, la doctora Diana Salemi de Tobías, abanderada y egresada del Colegio Nacional “Gobernador Juan José Silva” lo acompaño en la conmemoración de los 50 años y regreso a esta ciudad a la que ama tras el fallecimiento del “Tata” en 2009 para asistir a la habilitación de un busto que lo memora en la plazoleta del Cincuentenario.

Se manifestó agradecida por el reconocimiento que el gobernador Gildo Insfrán le realizara a su padre y evoco el día que lo acompaño para disfrutar de un paseo por la Costanera así como también en el tramo de su vejez.

Ya ausente el Tata, Diana  reconocía su generosidad, su gran capacidad de mediación entre las personas, dentro y fuera de la familia, y sobre todo, su amor incondicional a la tierra que lo vio nacer.

Contaba que en cada viaje que realizaba a Formosa su padre no se cansaba de ponderar  el progreso, la afirmación de la identidad cultural, el orgullo ante los logros, la persistencia en el esfuerzo, confirmada la bondad de las intenciones y la corrección de los objetivos en el camino emprendido.

“A lo largo de mi vida-confiesa la doctora Salemi de Tobías-  tomé decisiones que me llevaron lejos de Formosa, desde afuera uno tiene una perspectiva más general, abarcadora; imagino a mi padre, desde donde esté, sonreír satisfecho y esperanzado en un futuro mejor”.

La actual senadora nacional arquitecta María Teresa González compartía, por su parte, un párrafo de una carta a través de la cual el Tata Salemi le respondía a una misiva suya referida a un artículo periodístico publicado en 2002 sobre la Gesta de la Provincialización.

Le confiaba que a pesar de la lejanía de los años recordaba con mucha claridad tan inolvidable jornada del 28 de junio de 1955 cuando se promulgo la ley  que aprobó la jerarquización institucional del que fuese territorio nacional desde los tiempos de Luis Jorge Fontana.

“Fue sin dudas la idealización de un sueño libertario, en busca de los más nobles propósitos, una soberanía provincial que nos permitiera un gobierno que surgiera del pueblo, para los formoseños. Felizmente eso se pudo concretar gracias al entusiasmo, esfuerzo y pasión de todo el pueblo. Y también gracias al eco favorable que se recibió del gobierno central de aquella época histórica para los argentinos”, reflexionaba.

Le confesaba a María Teresa que esas recreaciones de recuerdos y sobre todo, ese pasaje de su vida, lo ponían algo eufórico y con un cierto dejo de melancolía por aquellos amigos y amigas que lo acompañaron muy de cerca y que ya no están no obstante lo cual le quedaba el muy sentido y grato recuerdo de los tiempos que fueron y permitieron concretar aquél sueño largamente esperado por todo el pueblo de Formosa.

La actual senadora nacional indicaba que  esos pocos renglones de la carta respuesta del Tata alcanzaban para rescatar el sentir y el palpitar del formoseño en aquellos días reconociendo que Vicente Tata Salemi fue el fiel vocero e intérprete de un pueblo que pujaba por crecer, y así lo entendió el entonces presidente de todos los argentinos, el general Juan Domingo Perón, concediéndonos la tan ansiada Provincialización, la autonomía que nos pusiera en pie de igualdad con el resto de las provincias.

Posteriormente, para la organización de la provincia, fue nombrado ministro de Asuntos Sociales, durante la gobernación del coronel Arturo Iglesias País y en  septiembre de 1955, cuando se produjo la mal llamada Revolución Libertadora, fue dejado cesante en todos los cargos de maestro que poseía, con dieciocho años de antigüedad.

Durante su cesantía fue empleado en la famosa y antigua Casa Kratz, para luego establecerse con su negocio Salemi Regalos, sobre la calle Belgrano entre España y Saavedra, durante treinta y tres años.

En su relato, María Teresa cuenta que el Tata fue reincorporado en su puesto de maestro durante la presidencia del doctor Arturo Frondizi y que vivió en Formosa junto a su esposa, Berta Chernis, también maestra y luego directora de la escuela número 18  y sus hijas Diana Renee, Graciela Teresita y Eva Margarita.