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“La comunicación facilitada, una puerta para salir de la prisión del silencio obligado” fue el taller que se desarrolló en la Escuela Especial de Sordos e Hipoacúsicos Nº 5 “José Facio” del barrio La Floresta, espacio que estuvo destinado a profesionales de la educación de la Modalidad Especial y familias de capital e interior.

Este encuentro fue organizado por el Departamento de Educación Especial y sus disertantes fueron Liliana Estela Monsalvo y Silvina Casalegno de Somadossi quienes abordaron la estrategia Comunicación Facilitada (C.F.), herramienta por medio de la cual personas con dificultades motrices severas y con escaso o nulo lenguaje pueden expresarse, también se puede aplicar en personas con autismo.

Al respecto, Monsalvo expresó: “Matías es el que escribió el título de esta charla, es un joven de 23 años que tiene una dificultad motriz muy severa, no tiene lenguaje y él se autodefine que lo único libre que tiene son sus pensamientos.

Pudimos encontrar este método de comunicación facilitada y pudo salir de la prisión del silencio obligado como dice él”. Además agregó: “La invitación del Ministerio de Cultura y Educación ha sido un honor, emoción y desafío. Yo soy de Villa Angela, Chaco y comentando sobre esta invitación muchos quedaron sorprendidos, por eso lo quiero resaltar, la apertura por parte de este organismo, la capacidad de ir más allá, de cambiar paradigmas. Los aliento a seguir, no es nada habitual”.

Para que este método alternativo de comunicación pueda concretarse se necesita un abecedario escrito en cuadro ortográfico, ya sea en papel o teclado y de una persona, quien cumplirá el rol de facilitador/a, será la persona encargada de prestar su voz y otorgar el movimiento que permita al otro facilitado señalar las letras y formar así la palabra.

“Esta invitación aquí en Formosa fue muy importante para nosotros. La comunicación es un derecho, nosotros creemos que no entienden o que gritan porque no pueden o solo quieren comer, no es así. Hay muchos de estos chicos que tienen una mente brillante pero están como encerrados en una cárcel, una caja negra. Lo que sí se necesita es creer en esos niños, que pueden hacer cualquier cosa y buscar cualquier método para poder comunicarse, dentro de ese cuerpo hay una mente que tiene mucho por decir, la comunicación es un derecho y nosotros como educadores, como mamá, necesitamos buscar las herramientas para llegar a ellos”, dijo Casalegno.