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 Aunque el Código Electoral los exceptúa de sufragar, fueron numerosos los abuelos y persona con algún tipo de discapacidad que estuvieron desde horas tempranas en diferentes escuelas aguardando emitir su voto.

“Es una obligación con una patria que procuramos sea mejor”, aludieron palabras más palabras menos, de manera coincidente ante este ejemplo de civismo que pudo apreciarse en diferentes centros de votación.

Mientras un alto porcentaje de jóvenes e incluso muchos de los que están dejando la adolescencia se mostraron entusiasmados, los abuelos mayores de 70 -quienes según lo indica el Código Electoral están exentos de votar- volvieron a dar el ejemplo.
Acompañados por familiares o algún vecino, o sólo con la ayuda de bastones muchos abuelos y abuelas llegaron hasta las escuelas para emitir su voto en estos comicios de medio término.

Estos no solo sobresalieron por sus deseos de sufragar, sino también por estar entre los primeros en hacerlo. Por ejemplo, en la Escuela 33 “John Kennedy” de Herradura, aun sin que se abriera la escuela y permitirá el acceso de los votantes que hacían la cola, una abuela con bastón y ayudada por una joven, aguardo unos minutos e ingreso lentamente.

Otra mujer, advertida de la cola tempranera en el mismo establecimiento, trajo una silla y aguardo pacientemente en la vereda hasta que le toco su turno.

Consultado por qué sigue participando de los comicios, Juana afirmo que estuvo tanto tiempo sin poder votar en los sucesivos golpes militares que debió transitar gran parte de su juventud, que desde 1983 en adelante no falto a ninguna de las citas democráticas.

“Yo estoy mucho más tranquilo conmigo mismo, y como siempre le digo a los chicos que votar  es una obligación, debo dar el ejemplo si quiero andar recomendando, de todos modos no hay que quejarse después sobre la marcha del país”, expuso Manuel Gomez de la Jurisdicción 5.

Juan llego montado en su motito con gran entusiasmo y sin perder tiempo ingreso y expuso que luego de algunos achaques que le privaron de votar en los últimos años, ahora recuperado y con sus 84 años exteriorizaba que de ahora en más “siempre que el cuerpo aguante”,  no faltara a ninguna de las citas democráticas.

 

Discapacitados

 

Pese a sus limitaciones, los discapacitados también dieron un ejemplo de fidelidad en esta elección. En sillas de rueda, acompañados con bastones blancos o con muletas, llegaron hasta las urnas para emitir su voto democrático.

 

Muchos de ellos debieron sortear escalones de acceso a escuelas, otros veredas barrosas por la llovizna que imperó en la mañana y la arenilla en el asfalto. “En muchas escuelas no hay rampas para discapacitados”, lamentaron varios.

Personas con síndrome de Down, problemas motrices, disminuidos visuales entre otras personas especiales participaron de los comicios y cumplieron así con su rol de ciudadanos comprometidos con el país y optimistas en que no se defraude la confianza del pueblo .