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Para fortalecer la salud física y mental durante los días de aislamiento.

Así lo informaron desde la dirección del hospital de General Belgrano, donde un grupo de voluntarios, en este caso profesores de educación física, colaboran con el equipo de salud a cargo del monitoreo de los pacientes COVID positivos que se encuentran en los Centros de Atención Sanitaria –CAS-.

Los espacios de actividad física y recreación, forman parte del programa “Contención y Asistencia al Paciente Positivo”, que se encuentra a cargo de profesionales voluntarios que tienen la iniciativa de apoyar y acompañar, tanto a los aislados como al equipo de salud encargado de llevar a cabo las atenciones diarias.

De este modo, los pacientes “que están cumpliendo su aislamiento preventivo” participan de espacios destinados a la actividad física, en los CAS que funcionan en el Hotel Belgrano y en el Hotel Estelmar, donde llevan a cabo “ejercicios planificados, de acuerdo al estado de salud de cada persona, para favorecer la movilidad, la circulación y fortalecer la musculatura corporal, entre otros beneficios”, explicaron desde la dirección del nosocomio.

Uno de los profesores de educación física, Darío Lezcano, comentó que ante la difícil situación que atraviesa la provincia, “a la que no es ajena nuestra localidad”, y pensando que “a cualquiera nos puede tocar estar en el lugar de las personas que están aisladas, “nos pareció oportuno reunirnos voluntariamente con otros profesionales: psicólogos, nutricionistas, para ayudar y acompañar, no solo a los pacientes, sino también al equipo de salud que trabaja sin descanso y tiene muchas actividades que vienen desgastando sus energías, a pesar de su excelente buena voluntad”.

Señaló que la actividad física “siempre” aporta beneficios al estado general de salud y la idea, desde un primer momento, fue trabajar “tanto con los profesionales que hacen los controles, como con los aislados. Darles un espacio para “de distención, de contención y también de escucha, a través de charlas donde puedan compartir lo que sienten en este momento que les toca atravesar”.

Aclaró que no es obligación que los pacientes participen de las actividades, sino que es una propuesta “a la que invitamos aceptar de manera voluntaria para alivianar la situación que, para algunos, se torna estresante. Para que los ayude a retomar las fuerzas necesarias para seguir y transitar este periodo de la mejor forma posible”.

Aseguró que las actividades son planificadas para romper la rutina, por un lado, del trabajo, en el caso del equipo de salud y, por otro, en el caso de los pacientes, de los días de aislamiento “ya que no a todos nos afecta de la misma manera, y a veces, cuando produce algún trastorno puede hasta bajar las defensas o sentir más la propia enfermedad”.

Hacer actividad física dijo “ayuda a acortar las horas, que para algunos resultan eternas; con ejercicios simples, de estiramiento, de relajación, de movimiento. Y lo hacemos con todos los equipos de seguridad, establecidos por los protocolos y cumpliendo con todas las medidas de prevención necesarias”.

Por su parte, otra de las profesoras, Ana Laura Blasich, puso de relieve “es nuestro granito de arena para nuestros compueblanos que están en aislamiento que quizá sienten dolores físicos y también emocionales. Con los ejercicios, apuntamos a desestresar no solo el cuerpo, sino también la mente”.

Precisó que los pacientes son jóvenes y adultos, por lo tanto, los ejercicios son de intensidad leve. “Sabemos que este virus ataca la función respiratoria y no podemos exigir. El propósito principal es contribuir a la relajación, elongación, coordinación. Que tengan un momento de recreación en el que se puedan sentir contenidos y acompañados. La actividad física promueve el bienestar y una calidad de vida para todas las personas”.