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Hugo Bay, referente de FORJA en Formosa, movimiento que fue fundado por Arturo Jauretche, recordó el recorrido de los intelectuales de esa época e hizo un paralelismo con el contexto actual.

“Es un día muy importante sobre todo porque lo que está sucediendo en este momento en Latinoamérica y bien para recordar a los que escribieron el pensamiento nacional”, sostuvo.

Y agregó: “Arturo Jauretche fue uno pero hubo muchos otros universitarios que transitaron la reforma universitaria de 1918, que militaban en el irigoyenismo, que a raíz de los sucesos que fundamentalmente estaban dados por las acciones del gobierno de Irigoyen comienzan a militar activamente de joven y después cuando ocurre el primer golpe de Estado en nuestro país, estos jóvenes ven como un sector de su propio partido había comenzado a trabajar junto al régimen conservador al cual ellos cuestionaban”.

En ese contexto, según relató Bay, Jauretche y otros militantes irigoyenistas, crearon una línea interna dentro del radicalismo, embanderada en el irigoyenismo, conocido como personalismo y a partir de ahí, expresaron su disidencia contra su propio partido que estaba en una connivencia con el régimen conservador. Así nace FORJA.

Este movimiento estuvo acompañado por la figura de Scalabrini Ortiz, que si bien no era radical pero había escrito cuestiones vinculadas a la situación económica y la dependencia de gobiernos de Argentina que miraban más hacia Europa que a las propias raíces de su identidad histórica.

“Lo concreto es que Arturo Jauretche cuando se produce el 17 de octubre en 1945, cuando ve a esas masas de obreros que iban a buscar la liberación de su líder ahí, él se da cuenta que su lugar estaba en ese movimiento y se suma entonces al justicialismo que le da la victoria al general Perón, con un partido que se llama Junta Renovadora Radical”, contó Bay.

Además, resaltó escritos de los militantes de ese tiempo, como “el medio pelo” de Jauretche que “graficaba a esa parte de la Argentina que fue colonizada mentalmente y que aspiraba a ser como la oligarquía, que jamás les iba a abrir las puertas. Ese es el medio pelo, gente que renunció a su condición de clase”.

Por otro lado, reconstruyó a la “revolución fusiladora” que echó a Perón y planteó en concreto las trampas en las que había caído Argentina por esa falta antinomia izquierda/derecha.

“Había que reconciliarse en lo social y económico y dejar de lado los pensamientos izquierda y derecha, para empezar a ver nuestras raíces, identificados con argentinos y latinoamericanos imitando a próceres como Belgrano, San Martín, Rosas, Leandro Alem, Irigoyen, Perón y Evita”, manifestó Bay.

E hizo un paralelismo con el contexto actual de Bolivia: “Evo Morales sale después del golpe de Estado del país y lo acusan de cobarde, tanto la derecha como la izquierda. Y cuando Perón se va al exilio Aramburu dice exactamente lo mismo”.

Y siguió: “Hay una carta de Perón desde Panamá, en el 1956 que hay que leerla porque es maravillosa como le contesta a Aramburu, diciéndole que tener valor no consiste ni consistirá nunca en hacer matar a los otros. Él sabía que se venía una matanza, que de hecho ocurrió. Se exilió para salvar la vida de quienes apoyaban a él”.

Por último, Bay reflexionó: “Esto quedó plasmado en ese pensamiento nacional, mirar hacia adentro, nuestra identidad, quienes somos nosotros, la ideología si carece de raíz nacional no hay solución posible, eso es lo central del pensamiento nacional”.