EN LA VIDA

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En la vida, siempre hay segundas oportunidades, también las hay terceras, cuartas y hasta quintas. Pero no son el número de oportunidades el propósito de estas líneas, simplemente quiero hablar de una sola oportunidad: ¡la oportunidad de agradecer!

Agradecer a todo el equipo del «Hospital Evita», a los médicos/as, enfermeros/as, personal de limpieza, administrativo, de seguridad, en fin, a todos absolutamente a todos los que forman parte del equipo de esa maravillosa obra con que cuenta nuestra Provincia en este trascendental momento que nos tocó y nos toca atravesar a todos.

Sería reiterativo y hasta pecaría de negligente si me pusiera a hablar de la talla profesional de las personas que se desempeñan en el hospital, principalmente porque carezco de los fundamentos técnicos para calificar con atinado rigor científico su desempeño en lo que a ciencia propiamente dicha se refiere.

Eso sí, no debo, no puedo pero fundamentalmente no quiero dejar de reconocer públicamente el elevado valor moral y humano de todas estas personas, porque son fundamentalmente personas, con un altruismo inquebrantable para poner por sobre todas las cosas lo humano, lo personal, porque además de abocarse a curar corazones, pulmones, si tal o cual infección o el estado alterado de una mente en trance, ellos se abocan a tratar almas, y es en eso donde sí puedo dar mi parecer, porque en esto de los sentimientos y las sensaciones nadie tiene la palabra más autorizada que aquel o aquella que lo siente.

Por eso nuevamente, al gran equipo del hospital distrital Evita, gracias, muchas gracias

Ing. Manuel A. Rodríguez

D.N.1. N» 8.226.145