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La confirmación desde la Nación acerca de que  la ejecución del Gasoducto Troncal del NEA, excluyen a las redes secundarias y a las domiciliarias que fueron planificadas para llegar a las poblaciones del interior de nuestra provincia, hace que desde el gobierno provincial se subraye que se insistirá que se cumpla con lo inicialmente proyectado y que fue justamente el principal disparador para esta obra, es decir dotar del estratégico combustible a nuestra región que depende exclusivamente de las garrafas.

El gobernador Gildo Insfrán, quien en su momento cuando la obra se lanzara afirmara que el Gasoducto del Nordeste Argentino “cambiará la vida y la economía de las provincias”, entre ellas Formosa, dado que implicaría estar reparando una deuda histórica que mantenía con esta parte del norte argentino. Incluso este sábado y ante las noticias que el territorio formoseño será únicamente como lugar de paso para el ducto principal y no el acceso de la población al mismo, el primer mandatario dejo en claro que insistirá en reclamar que se revea esta decisión, dado que Formosa como el NEA, necesita de una energía barata para poder desarrollarse, como actualmente lo tiene todo el resto del país.

“Pretendemos que se garantice la construcción del gasoducto del NEA, con más sus redes secundarias y de distribución domiciliaria”, se indico, para subrayarse que “los servicios de gas y energía son derechos humanos fundamentales, ya que constituyen la clave para el desarrollo económico y social, y por ello el Estado tiene que certificar un piso de derechos mínimos de acceso a necesidades básicas insustituibles”.

Hasta se advierte que “nuestra provincia y el NEA, sin las obras de infraestructuras que garanticen las redes del gas natural, sufrirán aún más el impacto de los aumentos, toda vez que el GLP envasado posee un valor de 6 a 7 veces mayor que el gas natural”.

 Proyectos truncos

Otra faceta sobre la cual se venía trabajando y ahora con estas noticias poco favorables parecen quedar truncas, está relacionada en todo el proceso de acelerar la elaboración de proyectos de desarrollo industrial a partir de los múltiples usos y beneficios que traería el Gasoducto del Nordeste.

Fue puntualizado justamente que disponer de gas natural “brindaría en el mediano plazo una apertura de oportunidades a la industria local y regional, sobre todo a la foresto industria y a las industrias alimenticias, farmacéutica, metalmecánica y de cerámicas, entre otras, que requieren en sus líneas de producción mucha energía en tiempo real”.

Incluso la provincia había presentado tiempo atrás ante la secretaría de Energía de la Nación el primer proyecto de desarrollo en base al aprovechamiento del gas natural.

Se trata de una central termoeléctrica que se radicará en Ibarreta para la generación de 100 megavatios de potencia en dos módulos de 50 megavatios cada uno, una obra que generará 500 nuevos puestos de trabajo.

Fue explicado que para ejecutar ese proyecto se utilizará solamente el 6 por ciento del gas que fluya por la red troncal e hizo referencia al hecho que ese emprendimiento no solamente implica diversificar la matriz energética sino también garantizar la confiabilidad del sistema y la reducción de las pérdidas térmicas por la distancia que a partir de la puesta en funcionamiento de esa central se podrán ahorrar.

Además, se había señalado las potencialidades de parques industriales a lo largo y ancho de la provincia, tomando como uno de los ejes centrales, el desarrollo de la agroindustria y su consecuente efecto multiplicador de las economías regionales a partir de la producción primaria, todo ello de acuerdo a las políticas ponderadas en el modelo formoseño.

Hubo datos concretos referidos a la producción de vapor en calderas de los secaderos de madera del centro oeste formoseño, que hoy funcionan con combustibles líquidos o leña, señalándose que el uso intensivo de estas plantas de secado permitirá aprovechar mejor las especies maderables de uso industrial.

En la misma línea se cito a los hornos de panaderías, a los usos en frigoríficos para agregación de valor de la carne y subproductos; a su utilización en la industria de dulces y bebidas artesanales, con posibilidad de llevar a una escala industrial que trascienda la provincia, sumando a todo ello

el aporte del gas natural para el desarrollo de la industria de envases plásticos y de vidrios (packaging) para cubrir una demanda regional de mediano plazo de más de 3 millones de consumidores.

Finalmente se aludió a los beneficios que traeria el energético para el sector de la construcción ya que se podrá desarrollar localmente la industria cerámica, abaratando costos de producción con mejora sustancial en la calidad por la ventaja de poder controlar y regular temperaturas con el uso de hornos a gas, sintetizando que “se trata de un principal elemento necesario en las obras públicas y privadas que constituyen, un peso especifico importante en la estructuras de costos de las obras.