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Tras la dura derrota electoral del domingo, las sensaciones no son uniformes en filas del radicalismo formoseño. Es que mientras los que de antemano cuestionaban a Adrian Bogado, ahora piden la renuncia de toda la conducción partidaria, mientras que otros como Iván Kaluk, insisten con “mantener la idea”.

El dirigente radical Eduardo “Apo” González, que fuera candidato a concejal años atrás, renovó su opinión en que

“el acuerdo de llevar a un peronista como candidato a gobernador fue una incoherencia, el radicalismo solo siempre promedio el 36% de los votos, y ahora llegamos al 27%”.

“Resto a la UCR, y era algo que estimaba sucedería, por eso pedí en su momento que se vote en blanco y que se note, que fue lo que se dio porque el 7,11% lo hizo, en diputados unos 22 mil votos fue en blanco”, afirmo.

Coincidió con el dirigente radical piranense Máximo Ríos, en que “la conducción de la UCR debería haber renunciado por inepta en su conjunto. Lo único que le interesa a esta gente es mantener su kiosquito, aunque a esta altura tienen un supermercado son todos super-millonarios”.

Acuso de que “el objetivo de Martin Hernández es ser candidato a diputado nacional en las PASO”, advirtiendo que “si esto sigue así será peor como le irá al radicalismo en agosto”, señalando que “Iván Kaluk, sobrino del senador (Luis) Naidenoff, nadie lo eligió, igual que (Osvaldo) Zarate que traiciono a su supuesto amigo Buryaile, otro inservible. Zarate dejo de hacer política, no lo vi trabajando, siquiera un solo pasacalle”, cuestiono.

Insistió en que “hubo mucha gente del radicalismo como mi equipo de trabajo que no apoyaría jamás una traición de este tipo, por eso estamos pidiendo la renuncia de los dos comité, el provincial y de la ciudad capital”.

Opino que “es una vergüenza todo lo que hicieron, duele la traición a los correligionarios que confiamos en esta conducción partidaria”.

Revelo que “duele mucho lo que paso este domingo. En Mansilla donde sacamos 88 votos, en Pirané unos 300, el 10% de los que se esperaba, incluso se perdieron muchas concejalías en distintos lugares de la provincia”.

Peor caída histórica

Por su parte, el dirigente radical piranense, Máximo Ríos, afirmó que “siempre reprochamos ese acuerdo cerrado entre la conducción del partido y Bogado, nos dimos cuenta que la candidatura de Martin Hernández fue un engaña-pichanga. Se dio el peor resultado de la historia de la oposición formoseña, que si hubiera ido con candidatos propios su performance hubiera sido mucho mejor”.

Reprocho que “resignamos los principios partidarios y perdemos un diputado y muchos concejales, no sumo nada a partir de que la militancia partidaria  estuvo desmotivada por no identificarse con su principal candidato”.

Exhorto a que “la conducción partidaria debe acusar el golpe y ya a la medianoche del domingo debían renunciar, porque fueron ellos los que hablaron de ganar seis diputados, catorce intendencias, y demostrando la total miopía nada de eso paso”.

Afirmo que “Bogado no tenia votos, siempre que entro como diputado fue parte de una lista sabana”, y reclamo una “profunda reorganización partidaria”, señalando que “antes denunciaban haber convertido al partido en una empresa, ahora la achicaron más y todos los réditos se llevan unos pocos”.

Planteo “convocar a la convención partidaria, hacer una re afiliación general y elegir una nueva conducción. Estos que están en la cúpula hablan contra la reelección mientras se mantienen atornillados en los cargos hace muchísimos años”.

Ante algunos dirigentes que insisten con mantener a Bogado en la estructura opositora, propuso aplicar un principio básico: “Si compras algo sin saber lo que es, encima pagas caro, y cuando abrís la caja encontras basura, que se hace con la basura: la tiras”.

Para Ríos “la alianza con Adrian Bogado no tiene ningún sentido, no aporto nada y salió muy caro”.

Sobre el escenario electoral en su ciudad, Pirané, expuso que “el intendente Juan Zaragoza se manejo con mucha soberbia, en ningún momento contemplo al radicalismo como aliado”, afirmando que es el mejor ejemplo de la desmotivación de la dirigencia y militancia: “En las elecciones pasadas, el radicalismo que fue junto a Cambiemos saco 3300 votos, y ahora no sumo más de 300 sufragios, clara demostración de la decadencia partidaria que aun con nuestra advertencia previa sobre los graves errores, nadie hizo caso”.