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El gobernador Gildo Insfrán llegó por sorpresa este viernes a la localidad de Pirané,  generando sensaciones que pasaron desde la perplejidad inicial al asombro, admiración y felicidad de la gente, especialmente niños y jóvenes, al estrecharlo en un abrazo, sacarse una selfie y hasta pedirle que le estampe una firma.

Lo que se trato de cumplir con una visita que hace un mes y medio no pudo hacerlo por cuestiones familiares, es decir compartir con la comunidad educativa del Instituto “Monte Calvario” la fiesta por el 25 aniversario, lo plasmo en esta ocasión. Y lo hizo dejando asombrados primero a los chicos y jóvenes de la institución y, luego a las religiosas y cuerpo docente que no salían de su asombro al comprobar la veracidad de lo que le anoticiaban los escolares segundos antes cuando le afirmaban que “el gobernador esta acá” o que “Gildo viene caminando por el pasillo!!” y otras expresiones que se sucedían.

Y la cosa no quedo ahí, la noticia se esparció de inmediato y llego al jardín de infantes cercano, donde las docentes y los niños ganaron la vereda exclamando que la visita se extendiera a su establecimiento, que Insfrán acepto gustoso.

En realidad ocasionales transeúntes por ese sector y otros aun residiendo más lejos, pero anoticiados de la presencia del mandatario, lograron acercarse y saludarlo efusivamente.

“Fue una emoción y una sorpresa muy grande su visita porque quiero mucho a nuestro gobernador”, dijeron las religiosas, quienes lo elogiaron no solo por el permanente apoyo a la educación formoseña en general y el instituto en particular, sino por la predica permanente del doctor Insfran de pedir a sus funcionarios y colaboradores: que estén con la gente, que caminen por los lugares donde más necesitan y que redoblen los esfuerzos para que todos los días las familias estén mejor”, destacaron mientras compartían gratificantes  momentos con esta “visita tan inesperada como gratísima”.

En el Instituto “Monte Calvario” recordaron que el año pasado se habilitaron los trabajos integrales de refacción y ampliación de dicho establecimiento, evocándose las reflexiones de entonces en que “no son sólo ladrillos y pintura, son obras que tocan el corazón y cambian la vida de muchos niños y jóvenes”.

Incluso aludieron cuando a principios de octubre último Insfran recibiera en su despacho a hermanas de la congregación y renovara su apoyo a la institución, que se dio justo en vísperas a las Bodas de Plata y en el marco de un presente con nuevos desafíos de esta “obra pastoral centrada en la educación”, y que tiene una matrícula muy importante, de 780 alumnos, de los cuales son 341 jóvenes los que cursan el nivel Secundario.