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Un aliado para cultivar tomates y pimientos, al igual que hortalizas y verduras.

Con las constantes lluvias características de otoño, desde la cartera productiva y ambiental compartieron consejos profesionales para el cuidado del invernadero, tanto en las opciones de sembrado, mantenimiento de las estructuras, como en la renovación de los plásticos. También, recomiendan observar las plantaciones para detectar a tiempo sus señales.

Técnicos que se desarrollan en diferentes puntos de la provincia en tarea de acompañamiento a los productores, recomendaron principalmente “estar atentos al estado de la construcción para no perder una inversión tan valiosa”.

“Lo primero -explicaron- es un descuido común que comienza con las pequeñas roturas en los extremos de las cortinas. Esa pequeña rotura con fuertes vientos provoca destrucciones mayores, ocasionando pérdidas de los plásticos antes de tiempo”.

Y detallaron que otro error común es “confiarse en el estado de base de los postes”. Por ello, proponen controlar los avances de los deterioros que se producen en esa zona. En el caso que sucedan, recomiendan colocar un puntal abrazando el poste hasta un metro de altura para mantener la estructura firme.
Estos “descuidos” parecen tema menor pero con el tiempo hacen al problema de mantenimiento del invernadero. Producir bajo invernaderos permite un ingreso real y contar con producción para consumo familiar.

Qué cultivar en invernaderos

Bajo invernaderos lo mejor es cultivar tomates y pimientos, al igual que hortalizas y verduras. Lo primero a tener en cuenta es mantener permanentemente el número de plantas y evitar pérdidas, porque sin duda disminuye el número de frutos y a la larga termina siendo poco rentable.

Las roturas de plantas se producen principalmente por retrasos en las tareas. En el caso del tomate, cuando se atrasa el desbrote y liado de tallos. Este retraso genera dos inconvenientes, por un lado los brotes pasados  afectan la vitalidad de la las flores y frutos en formación y por otro lado el tallo ya tomo una forma anormal y cuando se busca enderezar se quiebran y resulta una planta perdida. En el caso de pimiento cuando hay retraso en el atado,  las ramas con frutos se quiebran también ocasionando pérdidas directas de producción.

“Todo lo que se ve arriba o sea la vitalidad de las hojas y el tallo, es consecuencia de lo que está abajo, es decir, las raíces. El suelo debe estar mejorado con abonos orgánicos (sea estiércol o tierra de monte más aportes químicos)”, confiaron los técnicos.

Raíces sanas y bien alimentadas se expanden y cuando más raíces más follaje y más fructificación.

No hay que dejarse estar con la observación. Permanentemente hay que observar, comparar, detectar si hay sectores más retrasados y actuar rápidamente.

Primero, revisando las raíces y la humedad de suelo, pero también hay que mirar si no se trata de ácaros. Que son pequeñas plagas que se ubican en los brotes de los pimientos y anulan el crecimiento de los tallos afectados. Se detectan fácilmente porque ataca por nidos a 2 o 3 plantas, deja de haber brotación fresca y las hojitas superiores se ponen duras, sin brillo y con cierta tonalidad naranja  o marrón.