Compartir

A través de un emotivo relato atravesado por el agradecimiento hacia el personal sanitario que lo atendió, el conductor de Canal 3 y Radio Tropical Juan Carlos Hermosí contó cómo enfrentó la enfermedad. “Si hay un infierno, debe ser lo que uno pasa cuando atraviesa el COVID-19”, afirmó.

En declaraciones recogidas por AGENFOR, el comunicador formoseño indicó: “Fueron 10 días muy difíciles para mí, porque se conjugaron un montón de cosas. No se trata sólo de transitar la enfermedad en lo físico, ya que también te afecta en lo psicológico por tener a tu familia con COVID”.

“Lo he pasado muy, pero muy mal”, afirmó, remarcando que “estoy feliz porque se puede salir”.

En el inicio de su testimonio, “Juanca” recordó que “me vacuné un domingo y dos días después calculo que ya tenía el virus, así que cuando me hice el PCR me salió positivo”.

“Los primeros días estaba bien, porque podía atender la casa, mientras mi esposa se recuperaba porque a ella le afectó primero la enfermedad –señaló-. Después, en una noche se me despertó un dolor terrible en la cintura, la columna y la cabeza que ni sabía dónde estaba parado”.

Relató que a partir de allí “no hubo caso, no pude levantarme más”. “Me quedé cinco días, tratando de colaborar en casa hasta que mi señora empezó a levantarse. Gracias a Dios, los chicos no tuvieron ningún síntoma, lo que me daba una gran tranquilidad”, acotó.

“Lo llamé al doctor (Vicente) Llanes, neumólogo, porque no daba más. Le preguntaba cómo el cuerpo humano podía aguantar tanto dolor”, refirió.

Ya derivado al Centro de Atención Sanitaria (CAS) Nº 3, “me entregué al equipo sanitario y confié. Le dije al doctor: ‘estoy en tus manos’. Estaba predispuesto a hacer lo que se debía. Y así fue”.

En primera persona

Contó que tras su llegada al Centro, le practicaron los análisis correspondientes, mientras desde el Hospital Interdistrital Evita prepararon todo para suministrarle la primera dosis del suero equino.

Respecto a ese tratamiento, realzó: “Creo que Dios iluminó a mucha gente ha formado parte del tránsito por la enfermedad que ha me sacado adelante gracias a este suero”, marcando que “es fantástico”, ya que tras su aplicación “me bajó la fiebre y me empecé a sentir mejor”.

“Es una gran inversión la que ha hecho el Gobierno de Formosa en eso, creo que a muchísima gente le salvó la vida”, resaltó, destacando que en el CAS Nº 3 “me han atendido de la mejor manera, les agradezco infinitamente al doctor y a todo el personal que me ha tratado fantástico”.

Imposible salir solo

“El COVID es una bala que te entra en el cuerpo, comienza a recorrer y no sabés cómo termina”, describió con crudeza el comunicador.

Según narró, “no podía dormir, entonces trabajaba mucho la respiración. Trataba de cambiar el aire, de oxigenar los pulmones. Me costaba mucho porque al querer retener el aire, te ataca la tos, te vuelve el dolor de cabeza y en última instancia ya no sabés ni qué te duele. Es tanto el dolor que tenés en el cuerpo que no sabés dónde está el epicentro”.

“Es tremendo –acentuó-. Tenía fiebre, me dolían los ojos, además de que me atacaba la tos en todo momento. Hasta hoy en día tengo algunas secuelas: sigo despertándome a la madrugada, a veces hasta cuatro veces. Te levantás con miedo y te queda el cansancio. Por eso digo que esta enfermedad también te destruye el factor psicológico”.

Contundente, Hermosí recalcó que “es imposible salir solo” de la enfermedad. “Tiene que obrar mucha gente en todo esto –subrayó-. Recibí muchísimos mensajes de amigos y personas que me decían que rezaban por mí y eso me daba fuerzas. Fue increíble lo que me pasó”.

“Mi familia está bien, ahora empezamos a realizarnos unos estudios post COVID para ver cómo quedó la ‘máquina’ –reveló-. Esta enfermedad es muy dañina, muy brava”.

Para finalizar, reiteró su agradecimiento al personal de salud que lo atendió en todo momento, mencionando también al equipo del Canal 3, Radio Tropical y la Subsecretaría de Comunicación Social, al igual que al padre Mario de la parroquia San Francisco de Asís y las personas que realizaron cadenas de oración. 

“Creo profundamente que Dios obró en muchísima gente para que yo hoy pueda estar nuevamente acá contando mi experiencia, que sin dudas es una de las más difíciles que me ha tocado transitar”, concluyó.