La acertada planificación formoseña versus la imprevisión de la CABA

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Vacunación de adultos mayores

*Por María Jimena Vázquez. Licenciada en Periodismo, Editora Agenfor

Dicen que las comparaciones son odiosas, pero el contraste es evidente. La vacunación de los adultos mayores contra el COVID-19 mostró dos situaciones diametralmente opuestas en Formosa y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).

En el territorio formoseño, el Gobierno provincial implementó, a través de la cartera de Desarrollo Humano, un operativo eficiente y coordinado, inmunizando a los abuelos de la manera más acertada posible.

La actividad fue diseñada en 11 establecimientos educativos, donde los equipos de salud con los debidos protocolos sanitarios llevaron adelante la aplicación de las dosis; logística de la que formaron parte los Voluntarios de la Salud y la Vida.

Esta planificación se hizo a los efectos de que cada abuelo o abuela asista, según sea su domicilio, a la escuela más cercana. También se tuvieron en cuenta las situaciones de aquellos adultos mayores con dificultades para caminar, casos en los que los vacunadores se trasladaban hasta el vehículo que los transportaba y allí se le aplicaba la vacuna.

En quienes no podían moverse de su casa, entonces el familiar se acercaba con el DNI de la persona a ser inmunizada, se registraban los datos y una vez corroborados, el personal sanitario con un móvil dispuesto por el Ministerio iba hasta el domicilio para cumplir con la inoculación.

El éxito del operativo dispuesto por el Gobierno de Formosa quedó plasmado en los cientos de testimonios de los abuelos que, felices y esperanzados, contaban sus experiencias tras recibir la vacuna.

Por ejemplo, Andresa de 87 años, luego de aplicarse la dosis en la EPES Nº 35 del barrio capitalino San Pedro, dijo: “Ahora, vuelvo a mi casa feliz”; mientras que su hija que la acompañaba felicitó a las autoridades provinciales por el operativo de inoculación diseñado.

“Se diagramó pensando en que nuestros abuelos no tengan que hacer largas distancias ni tampoco esperar en el sol mucho tiempo, así que estuvo perfecto que se haga en las escuelas, donde la aplicación de la vacuna fue de manera rápida”, fue destacado.

Contraste

Lo antagónico sucedió este martes en la Ciudad de Buenos Aires, donde la falta de previsión del Gobierno de Horacio Rodríguez Larreta volvió a quedar en evidencia en algunos vacunatorios, ya que cientos de adultos mayores debieron esperar en largas filas bajo el sol para inmunizarse.

Durante el comienzo de la primera jornada de vacunación, en las afueras del Estadio Luna Park, la organización administrativa y sanitaria se vio desbordada con filas de más de una cuadra, gente amontonada, entre ellos los mayores esperando parados sin sillas en las cuales poder descansar.

“Es un desastre. Acá la mayoría usa bastón y no tienen lugar para sentarse”, dijo indignada una jubilada.

Un abuelo calificó de “vergüenza total” al operativo diseñado por el Ministerio de Salud porteño, a cargo de Fernán Quirós, el funcionario “estrella” de Larreta, que ante el caos generado se comprometió a duplicar los centros de vacunación para este miércoles.

Se registraron hasta cinco cuadras de cola, horas de demora y falta de distanciamiento social en el grupo etario donde el COVID suele ser fatal.

“Adentro del estadio no había ventilación, la gente se descompuso, le faltaba el aire. Hubo desmayados”, se denunció.

“Llegué a las 14.30 horas y me estoy yendo a las 17.30. Es un desastre. Vine solo porque no tengo quien me acompañe. Esperé un montón, estoy cansado y encima tengo que volver a fines de marzo”, se quejó un abuelo.

Testimonios de ese calibre se escucharon durante toda la jornada. “Están matando a los viejos, que se pongan las pilas en el Gobierno de la Ciudad. ¡Basta de jugar con la gente!”, exigió a los gritos una mujer que acompañó a su madre de 83 años. Ambas padecieron tres horas y media de espera.

Bronca, maltrato, falta de respeto, desorganización y vergüenza fueron las palabras que más se repitieron en la CABA, el distrito más rico del país.

En cambio, en Formosa, que por estos días está en boca de todos por el manejo de la pandemia, los términos que se usaron para referirse a la vacunación de los adultos mayores fueron felicidad, esperanza, orgullo y satisfacción.