La doble vara en la Argentina*

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Resulta un tanto complicado analizar la imparcialidad de algunos medios como los nacionales de mayor tirada, pues veo con estupor que el diario Clarín le dedica al gobernador Gildo Insfrán en día domingo las paginas 1, 2, 8, 10, 12, 13 y 14; mientras que La Nación la tapa, la página 2 y la editorial en la página 23.

En el fondo se trata de un problema de la forma, el método de cómo el gobernador ataca el virus de la pandemia, cómo realiza los controles en los centros de alojamiento y cómo instrumentó los bloqueos al ingreso de ciudadanos a la provincia algunos, radicados y otros no, en la misma.  Que se defiende la vida y la salud de los formoseños, de una forma que algunos que escriben y otros que no gobiernan pues no son votados para ello, pero se elevan como los dirigentes argentinos del ejemplo, cuestionan.

Las críticas sobre la forma pueden ser entendidas, pues quien no tiene la responsabilidad de mantener el índice menor de contagios en la Argentina y el índice menor de mortalidad entre sus habitantes, puede tener la libertad de opinar, pues es parte de esta bendita libertad de expresión.

Ahora, la libertad de expresión es una cosa, convertirlo en un dictador despiadado, en amigo o cómplice del narcotráfico, en una persona con diagnósticos clínicos sospechosos, no es informar; es opinar, es ser tendencioso y es utilizar los medios de tirada nacional contra un gobernador de una de las provincias más pobres de la Argentina.

Aclaro que el reparto no lo hizo Gildo fue la naturaleza y así y todo gobierna Gildo y lo vota más del 70 % ¿Y eso que es?

Mientras un grupo de opositores hacen del gobernador más votado de la Argentina una especie de demonio encarnado en un gobernador, la población de su provincia lo vota con porcentajes que no son alcanzados en otras regiones del país.

En consecuencia, estos columnistas sumados al grupo reducido de dirigentes ¿qué vendrían a ser?  ¿Una especie de tutores de los ciudadanos formoseños? ¿Qué serían? ¿Una especie de iluminados que entienden la verdad de forma distinta y más inteligente que los ciudadanos de segunda que viven en el norte del país? ¿Gente pobre que ni siquiera saben elegir cómo quieren vivir? Es poco serio que ello se pretenda defender sin respaldo en la sociedad. Estamos próximos a una elección, dejemos que el pueblo se exprese y luego de ello si el resultado, como seguramente suponemos repetirá el respaldo al Gobernador, ¿Qué harán? Se disculparan, pedirán perdón. Aclaro que nunca alcanzará pues la pretensión es muy dañina y tiene olor nauseabundo.

Los índices de mortalidad son los más bajos del país, se habla de Formosa sin tener en cuenta que era de esa provincia antes del gobierno de Insfrán, el sólo repaso los haría visualizar que las cosas no se hicieron nada mal, las obras y los índices de mejora social no mienten y por ello el acompañamiento de la gente.

Ojo, ¿Nadie repara en el crecimiento de Formosa en infraestructura escolar, hospitalaria, social, de servicios, infraestructura vial, mejoramiento de infraestructura pluvial, y los importantes avances en materia de tendido de agua, luz y cloacas? ¿No será que por ello Insfrán tiene la adhesión popular que tiene? Suponer lo contrario es poco serio.

No puedo entender cómo se pretende atacar a una provincia con el narcotráfico, cuando los límites son abiertos y no hay formas de cubrirlos, por ello el tráfico que todo el mundo conoce y nadie puede combatir. Ello, mientras en las villas 11-14, en las villas de Rosario, de la mismísima Santa Fe y de muchos lugares de la Argentina hay bandas de narcotráfico, vínculos políticos y policiales que no se pueden esconder y con promedios de muertos por día que podrían dejar perplejo a cualquiera.

¿No será que existe una campaña nacional furiosa, irracional y llena de inquina que no tiene lógica?

Los únicos que pueden saber cómo gobierna don Gildo Insfrán son los ciudadanos de la provincia; los dirigentes políticos que representan minorías a lo largo del país, pero que tienen una gran receptabilidad en algunos medios de comunicación nacional, no son la verdad, no pueden suplir el sentir y el saber de los ciudadanos, dejémoslos votar y que la ciudadanía exprese su opinión sin tanta presión mediática y tanta pluma envenenada contra un dirigente político.

Hay miles de temas que podrían llenar las páginas de un periódico que se dice portador de información, por ello lo que hacen con Formosa obedece a algo que no es informativo, que es tendencioso y hasta desproporcionado.

La libertad es un bien precioso, respetarlo, defenderlo y vivir en ella es un buen ejercicio, pero ojo, es un bien que lo debemos respetar todos, los que conducen y tienen responsabilidad de resultados, los que hacen política y tienen la responsabilidad de usar sus palabras con mesura y los periodistas que deben describir hechos en forma objetiva.

Algunas veces, en la República, estas libertades no fueron cuidadas, las consecuencias siempre son fatales, no seamos irresponsables pues la consecuencia es lamentable siempre.

Basta de tener doble vara para mirar y analizar la realidad, las apiñadas grescas e índice de contagios en la costa, las fiestas clandestinas, el índice de crecimiento de los contagios, la falta de cobertura vacunatoria.

La violencia creciente en las calles, la falta de orden institucional en marchas en época de pandemia, la falta de objetividad comunicacional, la discusión de clases sí o clases presenciales no, las dificultades heredadas y presentes del gobierno y el debate sobre el futuro de la Argentina los debiera obligar a ser más serios, más profesionales y menos tendenciosos.

Ojo, este límite que solicito, que nos auto impongamos es para todos, no está  solo dirigido a los opositores, es para los oficialistas, es para los educadores, es para los representantes de la  Iglesia que no debe perder de vista que son los que habitan en la casa de  Dios, lugar donde el pueblo concurre a escuchar la palabra del Señor, la que profesa el Papa Francisco respecto a los pobres y a los marginados y no la opinión personal que circunstancialmente se le puede ocurrir a un párroco en particular.

 Dios está por encima de todas las cosas, el será el que juzgue finalmente lo que hacemos, tengamos la humildad de reflexionar sobre las cosas y es un deber de los representantes de la fe cristiana, bregar por ello, para que el odio no inunde nuestros corazones y los dirigentes políticos y los periodistas la obligación de ser objetivos y serios.

*Nicolás Fernández, Abogado, recibido en la UC de Santa Fe. Especialista en Derecho Ambiental Recibido en la UBA. Diputado Nacional de 1999 a 2001. Senador Nacional de 2001 a 2011 por la provincia de Santa Cruz. Actualmente integrante de una firma de profesionales dedicados al ejercicio de la profesión de abogados, en la provincia de Santa Cruz y en la Capital Federal.