La esencia de ser docente

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Los 11 de septiembre, como cada año, se honra el servicio y vocación de los docentes, quienes han elegido llevar adelante la fundamental tarea de enseñar y aprender.  El merecido reconocimiento para quienes asumieron el compromiso de educar integralmente y seguir transformando a las futuras generaciones.

La pasión, dedicación y humanismo son algunas de las características que tiene esta profesión, así lo sostuvo Miriam Beatriz Alegre, vicedirectora Titular, por concurso de la E.P.E.P. N° 436 “Simón Bolívar”, quien en la actualidad es directora suplente por jubilación de la  titular y lleva 18 años de servicio dentro del Sistema Educativo formoseño.

 “Ser maestro es tener vocación de servicio, tener la convicción de que los niños son la razón de que seamos educadores y con conciencia del rol dentro de la sociedad, poder  contribuir de manera significativa a la formación integral de niñas, niños y jóvenes, comprender a la escuela desde una perspectiva de derecho que implica fortalecer las acciones y experiencias formativas de respeto, solidaridad, justicia, cooperación, responsabilidad, todo esto guiado por los principios de igualdad e inclusión educativa. Lo cotidiano muchas veces atraviesa lo escolar, el maestro, diseña y ejecuta acciones pensando en el bienestar académico, social y emocional del niño, el maestro se reúne, socializa experiencias, se fortalece como equipo, el objetivo es la felicidad de sus estudiantes” señaló.

Por su parte, Matías Federico Sandoval, docente de la E.P.E.P. N° 136 “Fray Justo Santa María de Oro” expresó: “Hace 5 años que abrazo esta hermosa profesión de ser docente, la cual implica brindarse al servicio de la comunidad con cuerpo y alma. Enseñar a través del ejemplo, del amor, de la confianza y estoy convencido de que la educación es el arma más poderosa que puede cambiar a las personas y ellas, pueden hacer de este mundo, un mundo mejor.  Como dice Paulo Freire: “Enseñar no es transmitir conocimiento, sino crear las posibilidades para su producción o construcción. Quien enseña aprende al enseñar y quien enseña aprende a aprender”.

En tiempos complejos, los docentes saben adaptarse a los desafíos, son artífices para dar respuestas a las demandas, a los nuevos escenarios y diversos ritmos de los estudiantes, lo que los convierte en gestores de diversas estrategias innovadoras, todo ello, con el fin de seguir construyendo aprendizajes significativos y ofrecer una mejor calidad pedagógica.

 “En estos tiempos de pandemia, educar fue otro desafío, salir a dar respuesta de manera inmediata a los requerimientos educativos de la sociedad, utilizar diversos recursos para seguir manteniendo el vínculo con las familias y el contacto con los niños.  Interrogantes e incertidumbres, muchos, no solo por lo académico sino también por lo emocional. Como profesionales de la educación estamos preparados para acompañar el aprendizaje de manera presencial y estos tiempos requirieron reinventarnos y así, pudimos llevar adelante esta tarea.  En estos momentos volvimos a la presencialidad y poder revincularnos, también fue un  proceso, pero felices por poder  estar en contacto con los niños, las risas, las charlas, los murmullos volvieron a la escuela y eso nos vuelve a poner de a poco en el lugar que siempre estuvimos, en la escuela”, recordó Alegre.

A su vez, Sandoval dijo: “Todos los docentes del mundo, dado el contexto de emergencia sanitaria por el COVID – 19, nos encontramos  de repente  frente a un gran desafío, el de enseñar en la virtualidad. Hemos brindado herramientas y desarrollado los contenidos  gracias al compromiso tanto de docentes,  padres y alumnos, quienes han puesto lo mejor de sí, convirtiendo cada rincón de la casa en un lugar de estudio, y hemos logrado óptimos resultados. Hoy estamos de vuelta en la escuela, volviendo de a poco a la normalidad tomando todos los recaudos y respetando todos los protocolos vigentes, estar más cerca de los niños nos permite lograr mejores resultados y a la vez animarlos, despertar alegría y esperanza de que pronto esta situación de pandemia terminará y podamos disfrutar nuevamente de la escuela, los recreos, las risas y abrazos más sinceros que podamos encontrar”.

La escuela, el ser docente, es  un proceso de crecimiento y construcción conjunta constante, donde no hay una forma única de aprender y el desafío es continuo, traspasa la mera transmisión de contenidos, la mirada y responsabilidad van más allá, la de educar desde las emociones, para la vida.

“A la comunidad en general el infinito agradecimiento por el compromiso y acompañamiento, agradecer por la confianza puesto de manifiesto en elegirnos para acompañarlos en la educación de sus hijos. Expresarle que seguiremos conversando y renovando nuestro contrato académico año a año, en pos del crecimiento feliz de los niños con una escuela que contenga, atienda los requerimientos actuales de nuestra comunidad”, concluyó Alegre.