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Las neumonías se desarrollan cuando un germen infeccioso invade el tejido pulmonar. Determinadas personas, ya sea por edad o por condiciones de salud específicas, son más propensas a contraer esta enfermedad que aparece con mayor prevalencia en el invierno.

Sin embargo, el sistema de salud cuenta con vacunas eficaces, destinadas a prevenirla, al tiempo que insta a concretar una serie de medidas sencillas de realizar, económicas y que están al alcance de todos, para acompañar a la protección que ofrecen las vacunas.

“La neumonía está causada por bacterias, virus u otros microorganismos. La bacteria más frecuente que causa la neumonía es el neumococo (Streptococcus pneumoniae) y, entre los virus, el más frecuente es el de la gripe que puede  evolucionar en neumonía complicada, comentó la Subsecretaria de Establecimientos Asistenciales de Complejidad Integrada del Ministerio de Desarrollo Humano, doctora Eugenia Ruíz.

Al respecto recordó a la comunidad  que las vacunas son una estrategia fundamental a la hora de prevenir eficazmente muchas enfermedades, entre las cuales se encuentra la neumonía. “Es necesario tomar conciencia que a través de las vacunas, si tenemos el calendario actualizado, podemos evitar la neumonía bacteriana con una vacuna específica y también las que son causadas por virus que provocan enfermedades que pueden derivar en una neumonía”, aseveró.

Las enfermedades respiratorias se presentan con mayor frecuencia durante el periodo más frío del año –invierno-. En este tiempo “nos encontramos a menudo” con lo que se llama “síndrome bronquial obstructivo” explicó la doctora; indicando que dentro del mismo se hallan “bronquiolitis, bronquitis, broncoespasmos” además de otros y que estas afecciones pueden derivar en neumonía por eso “deben evitarse por los medios disponibles y tratarse a tiempo acudiendo al centro de salud u hospital más cercano para la consulta médica inmediata, sin demoras”.

 

Atentos a las pautas de alarma

 

Por su parte, Ruiz mencionó que es necesario que la comunidad esté atenta a una serie de pautas de alarma que pueden indicar que una persona se encuentra cursando una neumonía. Entre ellas citó: fiebre alta constante mayor a 38°, quejido (en el caso de los lactantes), dolor torácico (en niños más grandes), dificultad respiratoria, somnolencia prolongada, pérdida de apetito, tono azulado de la piel alrededor de la boca, hundimiento de los músculos intercostales.

En la Argentina, la neumonía es la sexta causa de muerte en general, y la quinta causa en mayores de 60 años, Tiene una mayor incidencia en el invierno. Entre los menores de 5 años es todavía la principal causa de mortalidad en la niñez en el mundo.

 

Pacientes de riesgo

 

En tal sentido advirtió que “si no es tratada a tiempo y adecuadamente puede ser mortal” y que este riesgo aumenta en ciertos grupos: lactantes, niños menores de 5 años, adultos mayores, enfermos crónicos e inmunodeprimidos. “Es por eso que estas personas deben estar vacunadas con el esquema de dosis completo para cada vacuna como lo determina el calendario”.

Es la estrategia para  evitar la enfermedad y para disminuir el impacto producido por esta en los pacientes que poseen su sistema de defensa más vulnerable. Además provoca un efecto rebaño, cortando la circulación de los virus y bacterias, protegiendo de este modo a las personas cercanas y a toda la comunidad”, detalló.

 

Calendario de vacunas

 

El calendario vigente cuenta con la vacuna antineumocóccica, indicada a los 2, 4 y 12 meses, niños/as, adolescentes y adultos con factores de riesgo y para las personas adultas mayores de 65 años, que se aplica para prevenir la neumonía bacteriana y que al mismo tiempo, forma parte de la campaña de invierno, plan anual estratégico que apunta a evitar las complicaciones ocasionadas por varias enfermedades respiratorias de recurrente aparición en el periodo invernal.

Asimismo, el suministro de las otras dos, de las tres vacunas de la campaña de invierno: antigripal y triple bacteriana acelular también protege a las personas contra la neumonía. En el caso de la gripe por influenza puede evolucionar en una neumonía como una de las complicaciones por lo tanto con la vacuna antigripal “podríamos decir que los pacientes de riesgo adquieren una doble protección”, agregó.

Mientras que acerca de la triple bacteriana acelular, esta es aplicada para prevenir: difteria, tétanos, tos convulsa (coqueluche). Esta última protege a los niños menores de 6 meses vacunando a las mujeres embarazadas a partir de la semana 20 de gestación especificó, lo importante “es evitar la tos convulsa, enfermedad muy grave de alta mortalidad en los niños pequeños cuando se complica con neumonía”.

El Calendario Nacional de Vacunación incluye cuatro vacunas para dar inmunidad contra la tos convulsa: la pentavalente, que se aplica a los 2, 4 y 6 meses; la cuádruple, a los 18 meses; la triple bacteriana celular, al ingreso escolar; y la triple bacteriana acelular, que se aplica a los 11 años.

 

Consejos domésticos

 

El lavado de manos a cada momento, sobre todo antes de comer y luego de ir al baño, la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de vida del niño, la ventilación de ambientes, evitar compartir cubiertos y utensilios de uso personal, evitar el contacto con sustancias tóxicas  son algunas de las recomendaciones comunes para prevenir el desarrollo de enfermedades respiratorias.

Otra medida de prevención de la neumonía es “evitar la inhalación del humo del tabaco”, destacó Ruiz. Esto se debe a que está demostrado científicamente que esta sustancia “predispone a la población a la hospitalizaciones frecuentes e inclusive el riesgo de evoluciones graves.”

Finalmente, la funcionaria insistió que las vacunas contenidas en  nuestro calendario son una herramienta “poderosa para evitar esta enfermedad”; subrayando que “son de acceso gratuito para los pacientes indicados por el calendario”. “Si a esto le agregamos el cumplimiento de las medidas de prevención domésticas” –añadió- estaremos contribuyendo ampliamente a prevenir la neumonía”.