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Que a pesar de su complejidad puede hacerse con éxito en el hospital local

La señora Rita Olivera, residente del barrio San José de la ciudad de Clorinda, expresó su agradecimiento por las atenciones que recibe su hija Sol Agostina Benítez, quien este tiempo de pandemia pudo continuar con su tratamiento en el hospital “Cruz Felipe Arnedo” de esta ciudad.

La menor de 17 años, sufre de la enfermedad de Gaucher, la cual pertenece al grupo de las denominadas “poco frecuentes”. Es una enfermedad hereditaria, que se caracteriza porque una persona tiene una cantidad insuficiente de una enzima llamada glucocerebrosidasa, que descompone ciertas sustancias grasas.

Dicha deficiencia, provoca una acumulación de sustancias grasosas en el bazo, hígado, pulmones, huesos y, a veces, en el cerebro. Los síntomas varían mucho entre las personas que la padecen y puede ocasionar el mal funcionamiento del hígado, problemas en la sangre como anemia y plaquetas bajas; problemas en los huesos y problemas neurológicos.

“Sol, llevaba adelante su tratamiento desde el hospital de Alta Complejidad “Pte. Juan Domingo Perón”, pero debido al bloqueo de Clorinda, en relación a la situación sanitaria que transita esta ciudad fronteriza por la presencia de casos positivos de COVID – 19, el equipo de salud a cargo, determinó que el tratamiento se realice en el hospital de Clorinda con todas las indicaciones y las medidas de prevención necesarias”, comentó la mamá.

Acerca de la detección, diagnóstico, tratamiento y seguimiento de la enfermedad, la madre señaló que cuando su hija tenía 15 años “comenzó con muchos dolores e inflamación en la zona de la rodilla”. Por este motivo, fueron al hospital de Clorinda, donde le brindaron las atenciones y le hicieron los estudios necesarios.

Posteriormente, la adolescente fue derivada al hospital Central de Formosa, donde siguieron las evaluaciones. “Y desde ahí nos enviaron al Alta Complejidad donde se le diagnosticó la enfermedad de Gaucher. Fuimos al Garrahan y volvimos para continuar con el tratamiento, nuevamente en el Alta”.

“El tratamiento consiste en la aplicación de sueros y medicación cada 15 días. Hace más o menos un año que esto se hace en mi casa, donde vienen enfermeros especializados del Alta Complejidad para hacerlo. Y periódicamente se hacen también los controles con todo el equipo médico, que incluye los análisis de laboratorio y otros estudios necesarios”, explicó.

Sin embargo, aclaró que, debido a la pandemia y al bloqueo de la ciudad “decidieron que mi hija reciba el tratamiento acá en Clorinda, con los profesionales médicos y enfermeros de este hospital”.

“Estoy muy agradecida por el tratamiento de Sol. Las atenciones, los medicamentos, el traslado, todo es gratuito. Tanto cuando tenemos que ir al Alta, como cuando el tratamiento se hace en mi casa, o ahora que nos toca hacerlo aquí en nuestro hospital”, expresó la señora Olivera.

Al tiempo reiteró su gratitud hacia todo el equipo de salud, afirmando que su hija está bien y con todos los controles al día. “Inclusive cuando le están pasando el suero, le hacen muchos controles: presión, temperatura, peso y todo lo necesario. Realmente, la atención que le dan es de 10 puntos”.