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La decisión nacional de haber contratado una consultora a fin de que evaluara el traslado a provincia de Buenos Aires de todo lo ejecutado en torno al proyecto Dioxitek en Formosa. Esto es considerado como prueba concluyente que no es un hecho aislado, la casi total parálisis de trabajos en el sitio de emplazamiento de la nueva planta  procesadora de dióxido de uranio que se está construyendo a unos 16 kilómetros a las afueras de esta ciudad.

Quien confirmo lo afirmado fue el secretario de Ciencia y Tecnología, Julio Araoz, señalando que “en un contacto informal con uno de los propietarios de la empresa es que estaban ayudando a la re determinación de obras y gestionando eso a partir de verse en la obligación de paralizar las actividades”.

“Uno no ve mucha gente trabajando, en principio la razón es la falta de dinero, y la poca gente trabajando en un buen  indicador”, lamento, insistiendo en que “el ritmo de obra decayó notablemente en los últimos meses, pasó de un escenario interesante en cuanto al progreso de las tareas a una mínima expresión”.

Insistió en afirmar que “un medidor preciso es el número de trabajadores, el que llego a estar en más de 150 personas y hoy creo no alcanza a ocho o diez haciéndolo, incluso tengo entendido que se redujo el personal estable vinculado al proyecto”.

Admitió Araoz la incertidumbre en no saber realmente qué sucederá porque esto lo administra y ejecuta la subsecretaria de Energía Nuclear a través de la Comisión de Energía Atómica.  “Con el cambio de gestión se nos presentaron restricciones en el acceso a la información, muy diferente a como se venía trabajando en principio en una alianza estratégica muy positiva. Desde del 2015 los actores fueron diferentes y no se comparte como antes”.

Expuso que “vemos con mucha preocupación que el ritmo de obra haya bajado notablemente y se aprecia en su dimensión con la poca gente trabajando, que es algo que duele”.

Asevero que “se trata de una obra estratégica para la Argentina, que de no reactivarse pone en serio riesgo el funcionamiento de las centrales nucleares. El país no puede darse el lujo de debilitar un sistema energético como el que tenemos y, el apagón reciente de hace un mes me exime de mayores análisis”.

“Por lo que nos dijeron se lleva desembolsado más de 70 millones de dólares en esta obra”, cuantifico, que al cambio de hoy es de una cifra superior a los tres mil millones de pesos. Es que se trata de un avance importante en la obra civil y el progreso era a buen ritmo en cuanto al montaje de la etapa 1 de la planta de disolución.

Una locura

Revelo Araoz que “terminan aceptando la contundencia de los hechos de que el proyecto se desarrolla en Formosa”, aunque lo hacen de muy mala gana.

Como botón de muestra conto: “Un tiempo atrás quede sorprendido cuando en una reunión de carácter oficial en Buenos Aires, el subsecretario de Energía Nuclear, Julián Gadano –quien visitara la obra en varias ocasiones- me dijo que habían contratado una consultora para evaluar la posibilidad de levantar todo lo plantado y clavado en Formosa y llevarlo a la provincia de Buenos Aires porque le parecía un despropósito la decisión de construir la planta acá”.

“No nos podíamos imaginar que pudieran levantar 230 metros de estructura de hormigón prensado y menos aun despegarla de esas patas gigantescas que poseen para llevarla a más de 1200 kilómetros. Cualquiera puede darse cuenta del resultado que toda consultora le dará, ya que se trata de una idea imposible, inviable, una locura pensar algo así”, expuso categórico.

Insistió en que lo antes descrito “es la mejor muestra de cómo se piensa  acerca de las obras que se realizan en la provincia, existiendo una lista larga de proyectos incumplidos. Pero esa es la visión sobre una realización estratégica para el país”