No hay información, sino campaña sucia

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Por Nicolás Fernández (*)

Muchas veces, un sector de la Argentina se empecina en hacernos creer que nuestras vivencias no se corresponden con la realidad y hacen esfuerzos dantescos para poner en duda la realidad.

En este caso y desde hace mucho tiempo, ciudadanos con escasa credibilidad, con minúscula representatividad de la población, eligieron a la provincia de Formosa como blanco contra quienes descargar ataques de todo tipo y para ello obviamente usan como caja de resonancia a los medios nacionales, de escasa credibilidad, pero fundamentalmente de nula objetividad.

Esos medios que se jactaban de marcar la agenda de los presidentes argentinos fueron participes de importantes páginas de la historia que repasarlas nos servirán para poder comprender que no hay información, sino campaña sucia.

En su momento daban páginas a los que en nombre de una enfermedad tan terrible como el cáncer deseaban la muerte de uno de los cuadros políticos y sociales de mayor compromiso de nuestra historia: Eva Duarte de Perón.

En otro momento fomentaron el golpe militar del ‘55 y se dedicaron a identificar a los dirigentes políticos comprometidos con la causa ocultando los saqueos y las cárceles injustas, que en nombre de la Comisión Libertadora sufrieron muchos argentinos por el solo hecho de ser peronistas.

Se aprovecharon de ese momento y se quedaron con cosas que no les pertenecían. Papel Prensa por ejemplo.

Son los que ocultaban cuando jóvenes universitarios eran arrancados de sus hogares, secuestrados y torturados en nombre de la Nación, cuando el único pecado que cometían eran los de ser niños ruidosos que participaban en reuniones colectivas y en asambleas juveniles. Por algo será, dirían los cómplices de estos hechos aberrantes.

Son los mismos que sufrieron el Gobierno de Néstor Kirchner, pues no dejó que lo pretendieran amedrentar, ni permitió que modificaran la agenda de Gobierno, poniendo fin al abuso de sus poderosas influencias.

Luego silenciaron los negociados de su candidato y lograron que la Argentina tuviera como Presidente un empresario sin escrúpulos, enriquecido a costas del Estado (él y su padre).

Sólo recordar el caso Sevel que costó la carrera política de jueces de la Corte, por cubrir judicialmente una estafa multimillonaria pocas veces vista en materia impositiva, o el caso Correos, que hoy se ventila en la Justicia o el subsidio de los peajes para asegurar que a sus amigos socios no corrieran riesgo con la rentabilidad, minimizando el riesgo empresarial con plata del Estado.

Hoy la mismísima Patricia Bullrich, promotora de cuanta marcha pueda haber sufrido el Gobierno, militante juvenil revolucionaria, volviendo en la vida adulta a sus orígenes burgueses y gorilas, dice respecto a los formoseños: “No nos podemos quedar con los brazos cruzados”. ¡Qué caradura! Se quedó de brazos cruzados frente al crecimiento de la pobreza la marginalidad, la desnutrición, la caída de la empresa nacional y ahora pretende levantar los brazos por los formoseños, a los que no conoce, ni tiene idea de cómo vivían antes de Insfrán y cómo viven en la actualidad.

Del relato se desprende que los médicos no visitaban los enfermos. Vamos, por favor… ¿a qué irían los médicos a los centros? ¿A mirar los edificios? Es un relato inconsistente y absurdo.

Por otro lado y para no dejar soldado en pie que pretenda defender al Gobernador, le pegan a Mayans pues compara a Gildo con Merkel, dado que afirmar que si Merkel estuvo cinco años en el poder y es considerada un líder de la democracia europea, por qué tanta inquina con Gildo. Le pegan pues no son cinco, sino cuatro, y porque el sistema Gobierno es distinto, ya que ella vive en un sistema parlamentario.

La verdad, tienen razón. El sistema es distinto, pero la comparación que hace Mayans no es absurda, lo que dice es que en nuestro país el sistema es aquel por el cual la gente vota y lo hace conforme quiere vivir y qué tipo de Gobierno selecciona, convalidando con sus votos a tal o cual dirigente.

Si la gente acompaña a Gildo Insfrán y los parlamentarios a Merkel, por qué ella es un ejemplo y el gobernador un tirano. Es poco serio sacarlo de contexto y pretender descalificar al senador, pretendiendo ponerlo en ridículo, dado que se anima a defender su Gobierno.

El diario debió tener en cuenta otra diferencia: Insfrán es hombre y Merkel una mujer y eso tiene que ver con que cuando los pueblos eligen por representantes o en forma directa no es en vano. ¿O la oposición no compite electoralmente en Formosa? Es decir, lo que la gente no les reconoce lo pretenden imponer por los medios. Una bajeza.

Amigos formoseños, si el país tuviera más dirigentes como Insfrán la Argentina sería diferente, pues se trata de un dirigente político con vasta formación que no tiene indiferencia con los más débiles, que sabe que tiene una provincia pobre a la cual le dieron la espalda todos los Gobiernos hasta la llegada de Néstor, quien les permitió tener una reivindicación histórica.

Si no se pone firme ante los poderes centrales que calificaron a esa y a otra provincia como inviable, el futuro de los formoseños sería muy triste. Por eso, como se para de manos hay que darle para que tenga, ese es el lema de quienes son votados por francas minorías de ciudadanos, pero con respaldo en los medios.

De la mano de ello, lo que hoy tienen, en base a una planificación tan metodológica, es envidia para muchas administraciones.

Sé que al Gobernador (uno de los cuadros más importantes del Peronismo, junto a Verna, Néstor y otros pocos más) es de los que podemos rescatar, como lo más potable de movimiento nacional.

No dejen que los foráneos les cuenten cómo se vive en Formosa, no dejen que gente que anda de vacaciones por Formosa en plena campaña manche la imagen de un dirigente como su gobernador que, a diferencia de otros, jamás se arrodilló frente al poder de turno.

Amigos del interior, yo soy de un pueblito del norte de la provincia de Santa Cruz que estas críticas las leí mil veces, las contrarresté cuando era parlamentario y lo hago ahora. No dejen que los capitalinos nos cuenten cómo pensar.

El puerto, la administración central y toda la economía al servicio de ellos, por eso cuando miran al interior lo ven inviable o como una carga pesada de la Argentina que ellos deben soportar.

Nosotros, en el interior, somos para ellos el pueblo de inmigrantes, de menor valor, sin cultura, a quienes hay que enseñarles a pensar, a quienes hay que educar, pues somos una especie de raza inferior.

Pobres, no conocen del trabajo de la tierra, pues las heredaron y tienen rentada. No conocen del trabajo a la intemperie porque son dirigentes de oficinas. No saben de nuestros sufrimientos ni de nuestros pesares. No saben que cuando uno tiene un hijo obligadamente tiene que mirar para la Capital si quiere una maestría o una especialización, con el dolor que significa ello para nosotros como padres.

Más que darnos consejos, que reconozcan que son unos privilegiados, las desigualdades que lastiman y que propongan un país con menos asimetrías. Eso solo nos falta para ser felices y federales.

Hoy somos más unitarios que siempre y los parásitos capitalinos de flojas convicciones políticas quieren poner en crisis a los dirigentes que se resisten a ello.

Formoseños, fuerza y convicción, ustedes son artífices de su propio destino, defiendan lo suyo. Es el único camino y reaccionen como deben reaccionar cuando estos buitres los visitan con ganas de carroñear.

Ojo, no permitan que como a los antepasados nos vendan espejos de colores, no se olviden que estos señores son el origen de un pueblo pirata que nació y vivió del contrabando y la mentira.

Algunos números para los dirigentes que se toman vacaciones en Formosa no vienen mal: la pobreza en el 2015 era del 29%, en el 2019 del 40%; la inflación en el 2015 era del 27% y el 2019 del 60%; el dólar oficial en el 2015 estaba en 9,60 y en el 2019 65,30; el Riesgo País 2015 en 555 puntos y en el 2019 2230; la jubilación mínima en el 2015 dólares 450 y en el 2019 198 y la deuda con el FMI 0 $, en el 57 MM de dólares.

Los dirigentes que hoy tienen páginas en los diarios debieron no estar de brazos cruzados cuando destrozaron y saquearon el país, ahora que dejen que el nuevo Presidente, que arrancó con un país fundido, índices de mortalidad infantil y de pobreza insoportable y las empresas nacionales fundidas, trate de mejorar las condiciones de vida.

Lo único que les pido es silencio y respeto, pues gobernando son lo peor que se vio en la historia nacional.

(*) Nicolás Fernández es abogado recibido en la UC de Santa Fe, especialista en Derecho Ambiental recibido en la UBA, diputado nacional en 1999 al 2001, senador nacional 2001 al año 2011 por la provincia de Santa Cruz. Actualmente es integrante de una firma de profesionales dedicados al ejercicio de la profesión de abogados en la provincia de Santa Cruz y en la Capital Federal.