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Las organizaciones civiles son uno de los refugios donde, en tiempos de crisis, las familias carenciadas encuentran ayuda. Y muchas de estas asociaciones carecen de los recursos suficientes para atender una demanda creciente de asistencia, pero a la mano solidaria del estado provincial se sumo la del privado que hace su aporte en el mismo sentido.

“Es sostén fundamental el aporte permanente que nos hace el gobierno provincial a través del ministerio de la Comunidad para la asistencia que brindamos en los barrios a las familias humildes, pero es necesario el compromiso de los demás. Y en ese camino nos encuentra a nosotros como ong y también a empresas privadas que se han sumado a esto que llamo “cruzada de unidad, organización y solidaridad”, expuso la titular de la Asociación “Unidad, esfuerzo y trabajo”, Arminda Quiñones.

Refiere que “nuevamente y como lo hizo antes, una firma comercial el autoservicio “Multi-Stock”, a través de su gerente Mauro Perelli, nos hizo llegar por lo menos un millar y medio de pan dulces y budines de primera marca, los cuales destinamos a las familias que asistimos  en los centros comunitarios de los barrios La Colonia, Venezuela y Urbanización San Isidro”.

Significa que “este empresario desinteresadamente se sumo a tender su mano solidaria, aportando estos panificados como herramienta de llegar con asistencia integral a los que menos tienen, que son los que más padecen los rigores del complejo escenario social del país”.

Explico que “coincidimos con el gobernador (Gildo) Insfrán en la necesidad de recuperar la mesa familiar, por esos nuestros programas de asistencia a familias de condición humilde con varios hijos propende a que se junten a almorzar o merendar”. Incluso ampliamos a partir del aporte del estado y al menos en una fase inicial una decena de grupos familiares recibieron camas, colchones, frazadas y productos alimenticios de primera necesidad.

La dirigente social anticipo que la idea es continuar llegando con la ayuda a la gente, señalando que “la situación social está muy difícil y se agrava todos los días. Fíjese que en nuestros comedores de los barrios Venezuela y La Colonia tenemos más de 250 personas almorzando y merendando a diario, un numero que creció muchísimo y tiene a seguir en ese mismo camino a partir de políticas nacionales que relego a las clases populares en todo sentido”.