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Un libro que narra y documenta nuestra historia reciente vinculada a las luchas campesinas en los difíciles años ´70, es la que en poco más de dos semanas estará presentando en sociedad Mónica Inés Daldovo.

La autora del texto es profesora y licenciada en historia. Hizo una maestría en desarrollo territorial en la Universidad Nacional de Rosario y hace dos años defendió su tesis en el doctorado de Ciencias Sociales de la Universidad  Nacional de Entre Ríos.

Docente e investigadora en el seno de la UNaF, donde desde hace un año ocupa la secretaría académica, fue acompañada por pares de la UNaF, como el rector Augusto Parmetler y protagonistas de aquellos tiempos difíciles y parte de la historia que narra el libro, como el titular del Paippa, Carlos Sotelo y la hermana misma de la autora del texto, la ex intendente de Riacho He He, Nelly Daldovo.

La subsecretaria de Derechos Humanos de la provincia, María Sylvina Arauz, el director de ese organismo, José Saavedra.

Expone que los historiadores cuando eligen un tema no “son por casualidad, sino que deviene de una nebulosa, ya sea desde lo afectivo o cognitivo”, aunque dijo que en su caso se mixturo ambas cosas.

Señalo que su interés residía más que nada en rescatar testimonios orales en primera persona a partir de que muchos de los documentos escritos se perdieron en el proceso de la dictadura militar.

Conto que en el largo y minucioso proceso de investigación se fueron dando situaciones que no esperaba. En muchos casos como el obispo (Pacifico) Scozzina se tuvo que apurar dada la fragilidad de su salud del prelado, aunque recalca que logro una entrevista en el 2011 antes de que este falleciera.

Comento que de las charlas con los militantes campesinos, no obstante a las pérdidas antes comentada, pudo tomar contacto con cartas, fotografías y documentos que estos atesoraban y que fueron meticulosamente plasmados en el texto. Y que en su itinerario de entrevistas encontró “largos silencios” de mucha gente que aun recuerda con detalles aquellos años de lucha y persecuciones.

Advirtió lo “complejo y controvertido” de escribir sobre la historia reciente. “Hay historiadores y académicos más clásicos que detestan la historia reciente pensando que lo que uno escribe puede estar cargado de mucha subjetividad”, afirma. Comenta que “esto genera tensiones en el ámbito académico”, incluso conto que al defender su tesis final tuvo de alguna manera que luchar contra este tipo de prejuicios, y su trabajo de investigación debió pasar por muchos filtros académicos.

“Entra a jugar el temor de los académicos por la subjetividad, y en estos me jugaba en contra el parentesco”, admite, en clara referencia a la ex intendente de Riacho He He, Nelly Daldovo, una reconocida militante del campesinado en los ´70.

“Hubo una celosa vigilancia epistemológica por parte de la gente que tuvo que dirigir la investigación y después por el riguroso jurado de tesis que me toco hace dos años, que fueron prestigiosos académicos del país”, explica.

Admite de todos modos que “es complicado despojarse al momento de abordar la historia reciente del lugar donde uno nació y vive, donde a la vuelta de mi cada me podría encontrar con mis entrevistados”.

Refiere a que el texto incluye una serie de documentaciones y fotografías respaldatorias, y pone el acento en muchos pasajes el rol de las mujeres en las Ligas, lo mismo que el catequista y el maestro, “son aspectos descriptos aunque tranquilamente se puede seguir escribiendo en un segundo libro”.

Deja en claro que “no se trata de un texto acabado, aspirando a que genere discusiones y despierte un juicio crítico, que en realidad es el fin de la historia”.

Asimismo, dijo que “la publicación del libro es un cierre importante. Así como las luchas fueron complejas, plasmarlo es un texto fue fruto de un gran esfuerzo”.