Reparar la Historia Formoseña

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Prof. Esp. Hugo Leandro Roldán

Repararar la historia es como pensar que podemos ir al pasado y cambiarlo desde allí, sin embargo, cuando existen voluntades y corazones nobles siempre podemos reparar algún daño.

Este sábado 28 de mayo del 2.022 se conmemora un aniversario más de aquella gesta histórica que forma parte fundamental del hito histórico del Modelo Formoseño, me refiero a la firma del acta de reparación histórica llevada a cabo por el expresidente y amigo de todos los formoseños el compañero y Dr. Néstor Carlos Kirchner y nuestro querido gobernador el Dr. Gildo Insfrán.

¿Qué significa reparar la historia de Formosa?

Es importante recordar nuestra historia, Formosa desde el momento mismo de su fundación ha tenido que atravesar diferentes penurias, siendo considerada como el fondo de la Argentina profunda, sin embargo, en ese momento era la capital de la Gobernación del Chaco, con gobernadores foráneos, impuestos por el Poder Ejecutivo y el Senado, lo que implicaba cumplir una orden y no conducir un pueblo que empezaba a gestarse.  Así se sucedieron diferentes gobernadores que no sabían si venir a Formosa era un premio o un castigo y con ellos se fue estructurando nuestro terruño, sujetadas en el desinterés, en ignorar ciertas demandas sociales y políticas.

En 1884 se crean los Territorios Nacionales por la ley 1.532, Formosa cambia su situación de revista, deja de ser la capital de una Gobernación para formar parte de aquellos nuevos territorios nacionales que en cualquier momento podrían acceder al rango de provincia.

Pero fue lo único que cambió, ya que el modo operandi de los gobernadores siguió siendo el mismo que en décadas pasadas, seguían manejando los destinos de nuestra tierra gobernadores de otras provincias que venían a Formosa a cumplir una orden política y “hacer  carrera “ por si llegara a surgir algo mejor a nivel nacional, mientras tanto en estos tiempos se iba gestando la necesidad imperiosa de participar de la cosa pública, de ser sujetos de derechos, de formar parte de ese mapa Federal que injustamente no lo hacíamos más allá que figurábamos como una porción de territorio de la República Argentina.

 Formosa seguía siendo aquel territorio considerado aún como una “hipótesis de conflicto” que no inspiraba desplegar inversiones o a darle el rango institucional y político de ser una provincia, ya que tuvimos como antecedentes en nuestras espaldas dos conflictos bélicos internacionales, por un lado la Guerra del Chaco y por el otro la Guerra de la Triple Alianza que atraería acarreado consigo largos problemas limítrofes.

Es durante la etapa territoriana que empieza a gestarse la identidad del formoseño, la formoseñeidad será el estandarte de la lucha por el anhelo de ser una provincia, hasta que después de varios petitorios, rechazos, reuniones, se concreta la tan ansiada provincialización, gracias a la intervención y a la justicia social del Gral. Juan D. Perón el 28 de junio de 1955, pero el 17 de septiembre del mismo año el odio de los conservadores y antiperonistas derrocarían al Gral. Y nuevamente volveríamos a pausar el desarrollo institucional de Formosa y con ello el de confeccionar nuestra carta magna.

Después del golpe de 1955, la vida institucional provincial, estuvo signada por una sucesión de gobiernos de Factos o de Comisionados del gobierno federal que ponían en manos del poder central todas las atribuciones y recursos, despojando a los formoseños de la posibilidad de diseñar políticas propias.

 La precariedad institucional redujo a la provincia a una mera delegación administrativa del gobierno central y, en consecuencia, no se la considera destinataria de los programas y planes instrumentados desde las políticas que se diseñaban para el crecimiento nacional.

La firme voluntad política de hacer realidad la reparación histórica tiene fecha cierta. Se desprende claramente de aquellas palabras que el Dr. Gildo Insfrán pronunciara en su mensaje ante la Asamblea General Constituyente de Santa Fe, en el año 1994.

No se trataba sólo de incrementar el envío de recursos a la Provincia, o llevar adelante alguna obra por años prometida.  Se trataba, en realidad, de consolidar las instituciones de la República, de la democracia y del federalismo, de brindar oportunidades para que los formoseños nos realicemos en nuestra propia tierra, de la necesidad de equilibrar el asimétrico desarrollo relativo de las provincias, de la urgencia por descentralizar territorialmente el poder incrementando la autonomía de las jurisdicciones provinciales, entre tantos reclamos de igual especie.

El justo reclamo impulsado por el Dr. Gildo Insfrán encontraría una respuesta positiva en la Convención Nacional Constituyente de 1994, adquiriendo así, no sólo legitimidad, sino también legalidad, al inscribirse en el texto de la propia Constitución Nacional.

El destino se encargaría de unir a los dos polos, el sur y el norte, dos compañeros que entendieron que la justicia social y la adquisición de derechos es la mayor muestra de amor por el prójimo, me refiero al Dr. Kirchner y al Dr. Insfran que el 28 de mayo, a tres días de haber asumido como presidente de todos los Argentinos llegaba a Formosa a cumplir la palabra empeñada y a pedir perdón en nombre del Estado Nacional por los años de postergación, de olvido, de discriminación que tuvo que atravesar Formosa y que a partir de ese entonces cambiaría para siempre su rol de la provincia de la argentina profunda y olvidada para ser considerada un modelo a seguir para el resto de todas las provincias de la actual Argentina.