Sentido agradecimiento de una mamá al recibir una silla de ruedas para su pequeña hija

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El Gobierno de Formosa, a través del Ministerio de Desarrollo Humano, entregó una silla de ruedas, especialmente adaptada, a una niña que padece encefalopatía crónica no evolutiva, patología derivada de su nacimiento prematuro.

Dicho elemento, fue entregado a su mamá, la señora Analía Mendoza, de 26 años, quien agradeció al ministro Aníbal Gómez, al servicio social de la cartera sanitaria provincial y al equipo de salud del hospital distrital 8, que le brinda las atenciones y un completo abordaje.

“Sinceramente gracias a todos por las gestiones realizadas para que mi hijita de 7 años pueda hoy contar con su silla de ruedas. Esto le va permitir hacer más actividades y estar mejor. Muchas gracias de corazón”, expresó sentidamente la joven mamá.

Analía es vecina del Lote 111, vive allí junto a sus dos hijas, de 7 y 9 años. Comentó que la pequeña nació prematura, con 30 semanas de gestación, bajo peso y falta de oxígeno al nacer, lo cual derivó en la encefalopatía crónica no evolutiva.

Sin embargo, a pesar de las dificultades que ocasiona la patología en la salud de la pequeña, destacó que el año pasado cursó el 1er grado de la escuela primaria “y este año va hacer 2do grado, uno de los motivos por los cuales la sillita le hacía tanta falta. Ahora voy a poder trasladarla mejor a distintos lugares que necesita ir y uno de esos es la escuela, donde va poder asistir y permanecer en la clase mediante su sillita”.

Abordaje y seguimiento

Desde el servicio de pediatría del hospital distrital 8, donde la niña recibe atenciones multidisciplinarias y un completo seguimiento, comentaron que fue “un bebé prematuro de alto riesgo” por su edad gestacional, por su bajo peso –de 1400 gs- y por la falta de oxígeno –hipoxia-.

“Al nacer estuvo internada 36 días en el servicio de neonatología del hospital de la Madre y el Niño y al salir, con 2 kg de peso, continuó sus controles en el consultorio de Recién Nacido de Alto Riesgo (RNAR). Paralelamente, se comenzaron los controles en el efector cercano a su domicilio, que es nuestro hospital”, explicaron.

Indicaron que su primer control en el nosocomio distrital 8 “fue a los 2 meses de vida” y a partir de entonces “los controles fueron continuos, ininterrumpidamente. Desde un primer momento se notaron las secuelas de la hipoxia, es decir de la falta de oxígeno que tuvo el cerebro y el retraso madurativo porque, por ejemplo, no sostenía su cabecita y otras cositas. No tenía la psicomotricidad de un niño normal y su cuerpito hipotónico”.

Al respecto, pusieron de relieve que, a pesar de lo mencionado anteriormente, fue creciendo con un peso normal, no tuvo problemas para comer y ahora a los 7 años “es increíble como ella se comunica, habla perfectamente y todos estos logros fueron gracias a la mamá y a los familiares que la acompañaron en todo momento y la estimularon”.

Asimismo, destacaron que su buen desarrollo fue también gracias a la atención multidisciplinaria que le dieron los distintos especialistas durante todos estos años: pediatra, neurólogo, kinesiólogo, fisiatra, traumatólogo, cardiólogo, nutricionista, dermatólogo”.

“Es una niña especial, que irradia alegría a pesar de su patología. Necesitaba realmente esa silla para movilizarse, para ir a la escuela, para comer mejor y para poder tener una mejor calidad de vida en general”, resaltaron en el cierre.