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La escuela 224 delo barrio Obrero vivió este sábado una jornada festiva por la entrega de títulos de propiedad de los hogares donde muchas familias habitan hace décadas. Y en los testimonios de esta gente que hace medio siglo está radicado en el barrio y emocionados no encontraban palabras exactas para describir el momento, se aprecio esta valoración.

Una de las vecinas, Alicia Campuzano dijo que se estaba viviendo una “gran fiesta que conmueve el alma, y es posible por este modelo formoseño que pone a cada vecino en un lugar de privilegio en este costado norte de la patria, en un contexto nacional que golpea fuertemente a los sectores más vulnerables del país”.

Se reconoció como “militante peronista y con mucho orgullo”, recordando a sus padres que habitaron cerca de la escuela 224 en los años ´50 y su madre, la almacenera del barrio en esa zona cuando se lo llamaba Curecua. Aludió a la pobreza de aquellos años que “nuevamente está castigando al país por esta política nacional que condena a los más humildes”.

“El concepto de justicia social no lo escuchamos, está en las acciones cotidianas de este gobierno”, significo, y les dijo a los vecinos que “el gobernador Insfrán y sus colaboradores son los mejores defensores de los derechos de cada persona, y sin ellos seguiríamos juntando agua del pico comunitario donde debíamos ir hacer fila y convivíamos con las zanjas a cielo abierto”.

Sostuvo segura de que “el doctor Insfrán debe seguir para que esta mejorar calidad de vida no se detenga, por nuestros hijos y nietos. Y para ello, este barrio Obrero el 16 de junio estará de pie convalidando su gestión con la que estamos identificados y hace necesario que usted siga”.

Una joven  vecina del barrio, Romina Chaparro,  también se mostró muy feliz ante la entrega de los títulos de propiedad   calificándola como “una fiesta gloriosa para los vecinos del barrio.”, al tiempo que valoró la oportunidad  de haber vivido el proceso de transformación del lugar hace  algunos años.

Evoco que el paisaje del barrio comenzaba en la avenida Pantaleón Gómez- en ese entonces de tierra – y en las calles  de tierra había montículos   dónde jugaba en su niñez. Al mencionarlas  rememoró las dificultades que tenían los padres en épocas lluviosas para ir a trabajar o llevarlos a la escuela.

Contrastó la actual fisonomía del conglomerado vecinal  que tras las obras realizadas se ha convertido en un barrio que tiene todas las calles asfaltadas, cloacas, iluminación, plazoletas y espacios deportivos que hicieron realidad el sueño de todos los habitantes de ese populoso  vecindario.

Tras recordar todas las acciones llevadas adelante por las entidades provinciales para el mejoramiento y el acondicionamiento del lugar, resaltó que “hoy  es una inmensa alegría para los vecinos poder contar con el ansiado título de propiedad.”, por lo cual agradeció al gobernador Gildo Insfrán.

Finalmente  Ramón Alberto Aguirre, un antiguo poblador  del Obrero , tras coincidir en los conceptos vertidos  por los anteriores  vecinos,  dirigiéndose  puntualmente al gobernador Insfrán  expresó “ esto es sólo un granito de arena  en todo lo que usted ha hecho por Formosa “, y reiteró su profundo agradecimiento  por todas las acciones llevadas adelante para la transformación del barrio  que lo “ha convertido en un lugar  que ha  mejorado  enormemente las condiciones de vida  de los que aquí vivimos.”