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El diagnóstico temprano y el tratamiento oportuno es siempre el mejor punto de partida. Este es el relato de Lilian Castillo, de 41 años, que vive en el barrio San Juan II. Su hermana, Estela, de 61 años, sufre desde tiempo cáncer de cólon, con metástasis en el hígado. Ella tiene la obra social PAMI y su estado, según los médicos, es terminal.

“El PAMI la dejó tirada a mi hermana, ahora sólo le quedan seis meses de vida”, inició su testimonio Lilian.

Cabe comentar, que el Ministerio de Desarrollo Humano de la provincia se hizo cargo absolutamente de todos los gastos que demanda la enfermedad de la paciente, de manera gratuita, pese a contar con obra social.

“Ella antes de que le diagnostiquen estas dos enfermedades, recorrió muchos hospitales y médicos de Mar del Plata y de Buenos Aires; primero le dijeron que era la vesícula y la operaron pero ella continuaba con muchos dolores; le hicieron diferentes estudios pero no le encontraban nada. Así que mi reacción, como hermana y viendo que su salud se deterioraba cada vez más, fue pedirle que venga a Formosa para ver si los médicos de acá podían ayudarla. Una vez que llegó a quedarse conmigo empezamos todos los estudios en el Hospital Central donde, rápidamente, le diagnosticaron cáncer de colón con metástasis en el hígado”, contó.

A partir de ese diagnóstico la derivaron al Hospital de Alta Complejidad donde la intervinieron quirúrgicamente y le extirparon toda la parte del colón que tenía afectada; posteriormente, empezó con el tratamiento de quimioterapia para la parte del hígado donde había hecho metástasis.

“Se realizaba 6 sesiones de quimioterapia cada 21 días con drogas muy fuertes y muy caras, desde el principio hemos presentado toda su historia clínica en su obra social y cada cosa que nos pedían los médicos: drogas, insumos y todos los elementos necesarios para que ella pueda realizarse su tratamiento correctamente. Nunca tuvimos respuesta favorable por parte del PAMI, siempre nos decían que volvamos la semana siguiente o que ahora no contaban con lo que necesitaba mi hermana; a todo esto, la salud pública se hizo cargo de absolutamente todo lo que se requería para que mi hermana pudiera realizar su tratamiento y tener una esperanza de recuperarse”, explica Lilian.

Las lesiones que padecía fueron desapareciendo gracias a estas sesiones de quimioterapias y a que el hospital de Alta Complejidad iba subsanando los faltantes que el PAMI no les daba.

Mala noticia

Toda la familia está conmocionada por el dolor de saber que a Estela sólo le queda algunos meses de vida terrenal.

“Hace unas semanas, y después de unos controles de rutina, nos dieron la mala noticia que las lesiones volvieron y que se habían extendido por todo el hígado. Nuevamente volvimos a solicitar todas las drogas e insumos que necesita mi hermana para hacer frente a esta recaída y el PAMI brilló por su ausencia; todos los días iba a rogarles que me dieran las drogas y me decían que la semana que viene y así me tuvieron siempre”, expresó.

Abandono

En el momento más terrible de sus vidas, y con una mochila tan pesada detrás, la paciente conoció el rechazo, el desinterés, la desidia y maltrato de una obra social a la cual aportó toda su vida y que ahora, en sus últimas semanas, le dio la espalda, así lo describe su hermana, quien valora como aspecto positivo que encontró en la salud pública contención y ayuda desinteresada. “Otra vez la salud pública nos volvió a ayudar; hay una droga en especial que mi hermana necesitaba y su obra social jamás nos dio. Ahora mi hermana está en fase terminal, nos dijeron que solo le queda 6 meses de vida. El  PAMI que la abandonó a su suerte, la dejó tirada y nunca hicieron nada por ella. Se desentendieron de mi hermana completamente, es inhumano lo que hicieron con ella”, fustigó Lilian, con evidente dolor.

Esperanza

Para todo ser humano lo último que se pierde es la esperanza. Estas hermanas, aferradas en la fe en Dios, esperan un milagro que ayude a Estela a vivir. “Como familia estamos esperanzados que ella mejore y pueda salir de esto pero no me olvido ni un minuto que su obra social le tendría que haber brindado todas las drogas y elementos que ella necesitaba”, expresó Lilian.

Por último, a pesar del dolor que sufre como hermana y a su justificada indignación con el PAMI, agradeció “infinitamente todo lo que la salud publica provincial hizo por mi hermana, no solo le detectaron su enfermedad cuando en otras provincias no lo habían hecho, sino que también le dieron la oportunidad de realizarse la operación que necesitaba y todo su tratamiento, de forma totalmente gratuita, a pesar que el PAMI se negaba a darle cobertura”, finalizó.