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Desde Pirané, en la inauguración de la escuela número 1.310 de la gestión del gobernador Gildo Insfrán en la provincia, el diputado provincial Rodrigo Vera destacó que los nuevos establecimientos educativos “no son sólo ladrillos y pintura, son obras que tocan el corazón y cambian la vida de la gente”.

Fue en el marco de la inauguración de las obras de refacción y ampliación total del complejo educativo que conforma el Instituto “Monte Calvario” de Pirané. El acto fue presidido por el jefe de Gabinete de Ministros, el doctor Antonio Ferreira, en representación del gobernador Gildo Insfrán, quien no pudo estar presente por cuestiones urgentes e impostergables.

En un primer término, el legislador habló del peligro de “naturalizar las cosas, como si ocurrieran todos los días, como si fuera normal que ocurran”, invitando a “valorar en su justa dimensión este gran logro de todo el pueblo formoseño que significa la inauguración de la escuela número 1.310 de la gestión del gobernador Insfrán en la provincia, un logro que beneficia a la totalidad de los niños de Formosa que permite la escolaridad plena de ellos”.

“Esto quiere decir que no hay niño o niña en esta provincia que no tenga a disposición cerca una escuela, donde pueda ir de manera gratuita, donde pueda recibir sus útiles y guardapolvos el primer día de clases, donde sus docentes sean también atendidos y eso en muy pocos lugares de la Argentina se puede contar con tanto orgullo como aquí”, resaltó.

Puso de relieve que “estas escuelas no son sólo ladrillos y pintura, sino que tienen un profundo sentido. No son sólo palabras que se las lleva el viento, son obras que tocan el corazón y cambian la vida de la gente”.

Tras reiterar que “en Formosa la educación es el nuevo rostro de la justicia social”, recordó las palabras de una joven wichí que en la inauguración de su escuela en el marco de la reciente gira por el oeste formoseño del gobernador Insfrán había dicho que “el azul es el color de la justicia social”. En ese sentido, el doctor Vera asintió diciendo que “viendo los techos de las escuelas, los hospitales, los centros de salud, sin dudas que decía la verdad”.

Derechos humanos

Seguidamente, el diputado provincial remarcó que “con obras y soluciones concretas es la mejor manera de trabajar por los derechos humanos de un pueblo, no con discursos vacíos, tendenciosos y mentirosos”.

“Tengo que mencionar esto –dijo- porque hemos recibido en estos días la visita del secretario de Derechos Humanos de la Nación, Claudio Arvuj,que se reunió con dirigentes de la oposición y en cinco minutos llegó a la conclusión de que todos los formoseños somos discriminadores y criticó duramente la política indígena de la provincia. Justamente Formosa, que es pionera en el país en políticas indígenas, con 35 años de trayectoria, con más de 450 escuelas de educación intercultural bilingüe, medio millar de docentes memas, más de 350 mil hectáreas de propiedad comunitaria… en definitiva, un señor que acaba de descubrir a los pueblos originarios invisibilizó 35 años de lucha de los pueblos originarios formoseños y de todo el pueblo de esta provincia”.

Tras ello, les propuso “con humildad” a los funcionarios nacionales que en sus visitas “en vez de ser tan soberbios y querer darnos lecciones, quizás con esa cuota de humildad, podrían venir a aprender a Formosa cómo se hace una política de inclusión social, educativa, sanitaria, económica…  porque, por lo menos si no quieren aprender, deberían dar algunas explicaciones”.

Interrogó en ese sentido: “Por qué cortaron 83 mil pensiones por discapacidad, por qué desfinancian los planes de viviendas de modalidad aborigen, por qué terminaron con la coordinación de educación intercultural bilingüe, por qué en vez de favorecer el acceso al agua potable y la energía decidieron un brutal tarifazo que pone en riesgo las economías familiares. Y si este señor (Arvuj) no quiere dar todas estas explicaciones, por lo menos que nos diga dónde está Santiago Maldonado”, sentenció despertando los aplausos de los presentes.

Finalmente, el diputado Vera cerró diciendo que “así como no tenemos que caer en el riesgo de naturalizar lo lindo y lo bueno como son estas escuelas, tampoco tenemos que naturalizar lo malo y acostumbrarnos a que nos desprecien y nos falten el respeto de esa manera”.