Este 3 de junio se cumplieron 11 años de la primera movilización de “Ni Una Menos”, el movimiento que marcó un antes y un después en la lucha contra la violencia de género en Argentina. Lo que comenzó como una convocatoria impulsada por periodistas, escritoras y activistas terminó convirtiéndose en una de las expresiones sociales más masivas de la historia reciente del país.
En el marco de la conmemoración de los 11 años de la primera movilización “Ni Una Menos”, en la tarde de este miércoles 3, organizaciones feministas, colectivos de diversidad y distintas referentes sociales y políticas de Formosa se congregaron para alzar su voz contra la violencia machista y denunciar el desmantelamiento de las herramientas de protección por parte del Estado nacional.
La jornada comenzó en la plaza San Martín y posteriormente la movilización se desplazó hacia el Reloj Histórico, donde las agrupaciones y mujeres autoconvocadas utilizaron el micrófono abierto para expresar sus demandas.





La concejal de la ciudad de Formosa, María del Carmen Argañaraz, acompañó la concentración y reafirmó “su compromiso con la lucha feminista”.
“Hace 11 años, el movimiento de mujeres saltó de las redes sociales al espacio público para decir basta. Hay más de 3200 víctimas de femicidios en nuestro país y no podemos mirar hacia otro lado ante el desmantelamiento de las políticas públicas y la quita de recursos esenciales por parte de Nación”, enfatizó la edil.
De esta manera, fue contundente al cuestionar el rumbo del Ejecutivo Nacional sosteniendo que “no podemos permitir la eliminación de la línea 144, ni que se intente quitar la figura del femicidio. La violencia no es un tema solo de mujeres, es una problemática que atraviesa a toda la sociedad”.
Asimismo, advirtió que “la quita de recursos y la suspensión de la Educación Sexual Integral (ESI) impactan negativamente en la prevención y en la protección de las mujeres”.
Por su parte, Camila Servín, integrante del Plenario de Trabajadoras y de la Colectiva Transfeminista de Formosa, subrayó la urgencia de dar respuestas estructurales. “Desde el 2015, con la primera marcha, la situación no solo no mejoró, sino que se agudizó. Casos recientes, como el de Agostina, nos atraviesan humana y políticamente”, manifestó.
De esta manera, indicó que “es necesario cambiar la situación de forma estructural, para que la violencia deje de ser un tópico común dentro de la sociedad”, añadiendo que “debe cambiar el hecho de que las mujeres seamos las que nos tenemos que cuidar de cómo vestirnos, cómo caminamos, qué decir y demás para que podamos vivir en una sociedad verdaderamente igualitaria, en donde, no sea un peligro vivir para ninguna”.
Sobre la eliminación del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad por parte de Nación, Servín sostuvo que fue “un golpe muy grande”, destacando que “no se trata solo de eliminar un ministerio, es recortar presupuesto para la asistencia y programas que son vitales. Eliminarlo es una declaración de que al Estado no le interesa esta problemática y que las mujeres deben arreglárselas como puedan”, concluyó.










