La “motosierra” libertaria sigue avanzando y esta vez le tocó al organismo encargado de investigar, desarrollar y promover los usos pacíficos de la tecnología nuclear. Sus funciones abarcan desde el diseño de reactores innovadores y la producción de radioisótopos para la medicina, hasta la formación de profesionales altamente especializados.
La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) comunicó la semana pasada los despidos de unos 170 trabajadores contratados que se desempeñaban en distintas áreas. El anuncio de desvinculación de profesionales, investigadores, técnicos y personal especializado se concretó en medio de un fuerte operativo de la Gendarmería, que reprimió cuando se realizaba una “permanencia pacífica” en los pasillos del edificio.
Al respecto, el físico formoseño Rolando Granada, profesor emérito del Instituto Balseiro e investigador de la CNEA, lamentó “lo que está ocurriendo”, contextualizando que “todo forma parte de una decisión del Gobierno nacional de limitar nuestras posibilidades a futuro, porque quien está ahogando a la educación, a la ciencia y a la tecnología, evidentemente está pensando en un futuro donde vayamos a tener un pueblo sometido, incapaz de tomar decisiones soberanas”.
“Sin ciencia ni tecnología tampoco vamos a poder competir en un mundo desarrollado, donde la tecnología avanza a pasos agigantados”, advirtió.
De manera que “lo que vimos (con los despidos) es un acto más de lo que viene sucediendo”, recordando aquí que “hemos tenido ya una pérdida muy considerable de presupuesto y los salarios siguen siendo vergonzosos”.
También dijo que “hemos perdido las metas que teníamos y que resultaban motivantes para los jóvenes, porque aún cuando el salario sea bajo en muchas circunstancias, la pasión por hacer ciencia y desarrollos tecnológicos es capaz de empujarte, siempre y cuando tengas un horizonte y sepas que estás trabajando por cosas importantes”.
“Todo ello lo hemos perdido –denunció-. El Gobierno nacional canceló los proyectos más importantes que tenía la Comisión y ahora llegaron los correos electrónicos, informando a decenas de contratados que sus contratos finalizaban y ya no iban a ser renovados”. Entre los despedidos se encuentran científicos, tecnólogos y técnicos administrados, apuntó.
Alertó aquí que “esta decisión afecta a una multitud de grupos y va a limitar las capacidades de la CNEA para realizar sus tareas básicas”, de manera que “el futuro, en estas condiciones, es muy oscuro”, aventuró.
“Estamos viendo este desarmado de todo el sistema de ciencia y tecnología y, en particular, la afectación que va a tener nuestro sistema nuclear”, lamentó y enfatizó que “nuestra responsabilidad, nuestro deber en este momento es expresar nuestro repudio a esos actos”.











