Advirtió que, ante el pronóstico de precipitaciones por “El Niño”, el Estado provincial intensifica las tareas de planificación y mantenimiento en el sistema de escurrimiento.
En el marco de la reunión de trabajo del Gobierno de Formosa para coordinar acciones preventivas ante el fenómeno meteorológico “El Niño”, el coordinador ejecutivo de la Unidad Provincial de Coordinación del Agua (UPCA), ingeniero Horacio Zambón, presentó un informe técnico detallado sobre las principales cuencas hidrográficas que inciden en el territorio provincial.
Zambón diferenció la dinámica de los ríos Pilcomayo y Bermejo, cuyas cabeceras nacen en el sector andino, de la cuenca del río Paraguay, que se origina en el sector de Matto Grosso, al detallar que “tanto el Bermejo como el Pilcomayo tienen un período de crecidas concentrado en aproximadamente 100 días, que van desde fines de diciembre hasta marzo, coincidiendo con las precipitaciones en la alta cuenca”, precisó.
“Actualmente, la información hidrométrica en los puntos de control del Bermejo y del Pilcomayo muestra curvas en un franco y paulatino descenso, dinámica que se mantendrá de manera sostenida durante los meses de septiembre, octubre y noviembre”, precisó el funcionario, añadiendo que el Bañado de la Estrella transita con caudales normales en paulatino descenso.
En relación al río Pilcomayo, el especialista indicó que el caudal de ingreso en el departamento Ramón Lista es de aproximadamente 70 metros cúbicos por segundo, transitando de manera regulada a través del sistema del Bañado La Estrella y sus obras asociadas, como el vertedero de la Ruta Provincial N° 28.
Proyecciones ante el fenómeno “El Niño y áreas de monitoreo prioritario
Al cruzar los patrones hidrológicos locales con las proyecciones climáticas, el titular de la UPCA detalló que “la mayor incidencia del fenómeno “El Niño” con precipitaciones intensas se prevé entre fines de octubre y febrero”.
Por último, Zambón hizo hincapié en el relieve formoseño, caracterizado por “una suave pendiente con escurrimiento de noroeste a sudeste”.
En ese sentido, advirtió que la infraestructura vial que atraviesa la provincia de manera transversal actúa como condicionante del drenaje superficial hacia su desembocadura final en el río Paraguay. “Las rutas que cortan transversalmente, tanto provinciales como nacionales, en cierta manera, son los mayores obstáculos que podría llegar a presentar este tipo de escurrimiento en un destino final, que es la desembocadura en el sector del río Paraguay. De todas, le vamos a clavar el ojo a la Ruta Nacional N° 11”, señaló.









