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Radiografía de la ejecución presupuestaria por habitante en la Argentina

En medio de la discusión por la coparticipación a la CABA, creemos oportuno realizar un análisis de como se reparte el dinero de los y las argentinas en todo el territorio nacional.

Antes, recordemos que, durante la presidencia de Mauricio Macri, la CABA paso de recibir el 1,4% de la masa coparticipable, al 3,75% a través de un DNU y sin consulta a las provincias ni al congreso. La justificación fue el traspaso de la Policía Federal a la jurisdicción que hoy gobierna Larreta. Sin embargo, el incremento se estima fue muy superior a la necesidad de fondos para dicho fin y se sospecha que se realizó para que el actual intendente pueda pagar la deuda que dejara el anterior.

Por su parte, la actual gestión nacional decidió que le corresponda 2,3% de coparticipación.

La Capital Federal decidió judicializar la decisión y el resto es historia conocida.

Para entender cuál es la verdadera realidad, más allá de opiniones de uno y otro lado, queda  abierta la posibilidad de realizar una mirada objetiva y concreta sobre cómo se reparten los fondos nacionales, en función del territorio y los habitantes de cada jurisdicción.

A partir de la ejecución presupuestaria nacional, construimos el índice de presupuesto ejecutado por habitante y jurisdicción, el cual presentamos en el siguiente cuadro con un seguimiento desde el año 2007 obtendremos el siguiente cuadro:

Como se observa, es marcada la enorme diferencia de CABA en comparación al resto de las provincias. Con respecto a la nuestra, por ejemplo, en el año 2021 cada ciudadano de la CABA recibió recursos equivalentes a 9,35 veces más que a uno formoseño (históricamente es una de las que menos recibe por habitante), y 3,75 veces más que a uno de Santa Cruz (el segundo distrito en el orden de mayor a menor en el índice).

En relación a esta desigualdad manifiesta, su ocurrencia no responde a una situación extraordinaria ni mucho menos. Los datos demuestran que es una situación estable a lo largo de la historia y que puede demostrarse como por ejemplo con este cuadro en los últimos quince años con información oficial publicada. No responde a los gobiernos, las ideologías ni los partidos gobernantes, sino simplemente a una estructura de país diseñada para que el interior subsidie a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y a sus habitantes.

Ante esta realidad manifiesta, resulta ineludible cuestionarse varias cosas: ¿Por qué la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tiene la tarifa más baja de transporte público del país, la cual oscila entre los $18 y $22? Contando con más de la mitad del presupuesto nacional para subsidios al transporte (82% si incluimos al AMBA), es inevitable que el resto del país pague hasta cuatro veces ese precio. Claro ejemplo es el de Formosa capital, en donde la tarifa es de $ 60.

¿Cuál es el motivo de tanta diferencia de dinero entre CABA y el resto de las jurisdicciones? Si bien históricamente fue la entrada y salida del país para el comercio internacional y se afianzó como un gran centro administrativo pero con nula producción real.

¿Un habitante que nace en condiciones de vulnerabilidad en CABA tiene mayores posibilidades de mejorar sus condiciones de vida que uno nacido en igual situación en alguna provincia del país? Como acabamos de ver en el cuadro en estas condiciones, con la actual ejecución presupuestaria, esto parece ser así.

En conclusión, dejamos la inquietud abierta pensando que pasaría en la Argentina con una distribución de los recursos más equitativa entre las jurisdicciones del país proyectando superar las diferencias históricas que nos atañen como nación entre unitarios y federales.