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Al menos el 75% de los poco más de 40 mil empleados públicos de la provincia, se cuentan en los escalafones de docentes, agentes policiales y los trabajadores de la salud.

Justamente el propio gobernador Gildo Insfran revelo hace poco la cantidad de empleados públicos con que cuenta la provincia, en respuesta a referencias críticas en el marco de la campaña electoral.

“En Formosa somos 600 mil habitantes y son 41 mil los empleados públicos”, confirmó. Insfran explicó que de ese total 20.000 son docentes, 5.000 de las fuerzas de seguridad, 5.000 del sistema de salud y el resto es personal perteneciente a las distintas jurisdicciones provinciales y municipales.

Hizo esa aclaración porque responde a una campaña de agravios y descalificación que tiene que soportar su gestión que comenzó con críticas por contar con superávit fiscal, luego por contar con un fondo anti cíclico y por la supuesta súper abundancia de empleados públicos.

El dato vuelve a recobrar actualidad a partir de qué en la campaña presidencial, Mauricio Macri dijo que iba a construir tres mil jardines; en el presupuesto 2017 destinó 5600 millones de pesos para hacerlo, pero cuando en julio último se denunció que transcurrido un año y medio de gestión aún no había sido construido ninguno, el ministerio de Educación admitió que no los hicieron porque eso suponía contratar más maestras.

Y es que solo en este ejercicio, la provincia habrá habilitado entre obras educativas y de salud, incluso para albergar personal policial reforzando la política de seguridad, más de medio centenar de nuevas infraestructuras. Por supuesto que esto demanda implícitamente disponer de recursos humanos idóneos para prestar servicios en cada una de estas obras edilicias destinadas a servicios públicos indispensables.