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El Hospital de la Madre y el Niño conmemora 41 años de intensa y fecunda labor al servicio de las familias formoseñas.

En ese marco, el ministro de Desarrollo Humano de la provincia Dr. José Luis Décima destacó el compromiso en la tarea diaria que cumple cada uno de los agentes y profesionales de la salud, que allí desempeñan sus funciones, entre ellos: técnicos, administrativos enfermeros, médicos, entre otros.

En este sentido, el funcionario se refirió al personal diciendo “hoy es un día importante en que es oportuno destacar el compromiso, profesionalismo y sobre todo lacalidez humanade cada uno de los que trabajan en este hospital icono en nuestra provincia. Cada uno desde su lugar hace su aporte para que las mamás y los niños reciban la mejor de las atenciones”.

Además, señaló los múltiples servicios con que cuenta el nosocomio:entre ellos, se destacan tocoginecología, pediatría, enfermería pediátrica y neonatología, este último considerado como el de mayor complejidad en la provincia y altísima calidad en sus prestaciones atenciones.

En la actualidad, numerosos pacientes se atienden a diario por la guardia de emergencias, sumados a las atenciones que se brindan desde los consultorios externos en las especialidades de fisioterapia, endocrinología, cardiología, kinesiología, nutrición, odontología, entre otros; que por sus prestaciones se consideran referencia en la región.

Finalmente, el ministro Décima señaló que “el esmerado accionar de los trabajadores de este hospital va acompañado por el apoyo constanterecibido de parte de nuestro gobernador, elDr. Gildo Insfrán, quien hace posible que se puedan continuar realizando mejoras, no solo con incorporación de tecnología médica de punta, sino también con permanentes capacitaciones al recurso humano, lo que se traduce en mejores servicios para la comunidad”.

“Por último, volvió a agradecer y resaltar el trabajo de cada enfermero, médico, especialista, técnico, ayudante, personal de ordenanza, administrativos “a todos, sin distinción,  porque cada uno forma parte esencial en la atención de las madres y niños formoseños que allí reciben atenciones”.

Inicios

En la manzana del barrio Don Bosco entre calles Paraguay, Ayacucho, Córdoba y Julio A. Roca, funcionaba primeramente un psiquiátrico que en 1976 fue convertido en hospital de niños, para luego en 1983 ampliarse la atención hasta incluir maternidad y pasar a denominarse hospital de la Madre y el Niño.

Por sus pasillos, consultorios y distintos sectores pasaron cientos de profesionales de variadas disciplinas, que compartieron horas de trabajo y dedicación para  preservar la salud de miles de niños que vinieron al mundo en nuestro suelo formoseño; así como mujeres, embarazadas y madres que encontraron allí contención y una atención de excelencia.

Entre las primeras enfermeras se encontraban Catalina Oviedo, Gertrudis Ortíz, Norma Siam y Deolinda Olmedo de Sosa. La primera de ellas contó que  “cuando se cambió era una salita y no teníamos guardia, éramos muy pocas enfermeras. Recién en el 83 se sumaron las guardias de emergencia, la maternidad, quirófano y se inauguró el pabellón de pediatría que ahora tenemos de dos plantas y gracias a eso más especialidades se atienden”.

Prácticas de la época

Algunos de los ítems más resaltados por el personal fue los avances que tuvieron y el apoyo constante desde el gobierno provincial “En cuanto a las aparatologías, cursos y capacitaciones del personal, no teníamos y ahora se aumentó muchísimo, eso es lo que vemos y agradecemos”.

“Algunas anécdotas –revelaron– siempre se caracterizan por lo que hacíamos con lo poco y precario que teníamos. A las 4 de la mañana con baldes acarreábamos agua caliente, no como ahora que tenemos todas las instalaciones necesarias y los equipos para nuestra comodidad y para una mayor y mejor atención a nuestros pacientes”.

Las enfermeras recordaron también que “todo era muy precario, nos teníamos que arreglar como podíamos y, por ejemplo, tomábamos la presión midiendo el pulso de las manos y la temperatura a pulmón, también la respiración de los bebés, la leche la preparábamos nosotros”.

Trazando un paralelo con la actualidad, remarcaron que “este hospital que la gente ve ahora está a mucha distancia de cómo era cuando comenzamos. Los que pasamos muchos años en sus pasillos vimos el gran avance, las incontables mejoras que se pusieron a disposición de las pacientes de toda la provincia que llegan acá, pero que también las mejoras van aumentando significativamente con la incorporación de tecnología, más recursos humanos, nuevas salas y consultorios, más especialidades, en fin, más y mejor atención para las madres y niños”.