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En el hogar “Benito López” de nuestra ciudad, los niños participaron de una jornada sanitaria educativa para aprender cómo cuidar su salud bucodental y también las medidas necesarias para evitar el dengue.

La misma fue llevada a cabo por un equipo de profesionales y agentes del ministerio de Desarrollo Humano formoseño que a través de una charla con juegos y demostraciones didácticas instaron a los pequeños a resguardar estos aspectos de la salud.

Respecto al cuidado de los dientes y la boca, el equipo fortaleció el autocuidado, es decir que más allá de la necesaria vigilancia y acompañamiento de los padres o adultos a cargo, los niños “aprendan a cuidarse solitos por medio de la incorporación y la práctica diaria de pautas y hábitos sanos”, enfatizaron.

“Buscamos la comprensión del niño”, explicaron “en primer lugar para que  entienda por qué es importante tener los dientes y la boca sanos; y a partir de allí que asuman una especie de compromiso de cumplir esas medidas y mantener la buena salud bucal”, agregaron.

Entre los puntos abordados expusieron: los elementos que componen la boca, el cepillado “después de las comidas y antes de dormir” y uso del hilo dental “También de la necesidad de la visita periódica al dentista para hacerse los controles, detectar a tiempo cualquier problemita y hacer un tratamiento que nos sane como por ejemplo la curación de las caries”.

A su vez, los profesionales fomentaron los cuidados que deben tenerse en el las casas, sus patios y alrededores para evitar que el mosquito que transmite el dengue se reproduzca en las viviendas.

Para ello se recordó que lo fundamental “es eliminar todos los posibles criaderos”, señalando que pueden ser todos los recipientes ahuecados que formen paredes y que junten agua limpia, quieta y estén en los lugares más fresco de la casa. “Cualquier juguete, balde, latita y otros parecidos que estén tirados pueden ser criaderos y debemos desechados o tratarlos adecuadamente para evitar que el mosquito se aloje”, subrayaron.

Igualmente promovieron el uso del repelente para prevenir las picaduras del insecto, sobre todo en las noches y al aire libre, indicando que “debe colocarse en el cuerpo cada dos o tres horas, más aún en las partes que quedan expuestas sin ropas que cubran”.

La charla fue asistida por la proyección de materiales audiovisuales, juegos recreativos y otros entretenimientos, con el fin de  “captar su atención, estimularlos y transmitirles de la mejor manera posible hábitos y prácticas que tienden a evitar enfermedades y a cuidar su salud integral”.