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Desde la Defensoría del Pueblo de la Provincia se llevaron a cabo en los últimos días del mes de septiembre, un relevamiento de precios, el cual arrojo que una familia tipo debe pagar en una  compra $1575, 46, para obtener 23 productos que son de consumo masivo, más 9 productos de limpieza y 6 productos de higiene personal, con leves diferencias en altas o bajas según el supermercado que se elija; los que le duraran aproximadamente una semana.

El Ombudsman José Leonardo Gialluca, señalo que “en lo que respecta a los alimentos un 85% de los consumidores se inclinan por las segundas marcas o productos propios de los supermercados que tienen precios más económicos y en donde los mayores aumentos se concentran en los lácteos, carnes rojas  y sus derivados, como así también algunas frutas y verduras que son de estación”.

Por otro lado los rubros más afectados son los productos de limpieza, ropa, hogar e higiene y cosmética. El 82% de los consumidores declaró haber perdido poder adquisitivo respecto al mes de abril y la mayoría, dejo en claro que no están contemplando los gastos de medicamentos y servicios que han aumentado excesivamente  y continúan produciéndose.

A esto se suma la pérdida de puestos de trabajo en varios sectores y en especial, en la construcción con una caída muy  grande que impacta fuerte en los niveles del consumo masivo.

Indico que “frente a estos aumentos, los consumidores aseguraron tener menor capacidad de compra que hace unos meses atrás y manifestaron también priorizar los pagos de servicios públicos esenciales, algunos impuestos y luego todo el resto de los ingresos se destina a los productos de consumo masivo, un bajo porcentaje a esparcimiento y únicamente un 3%  expreso que posee alguna posibilidad de ahorro, ya sea pagando planes para renovación de electrodomésticos, motovehiculos o vehículos; todo ello en la franja donde los consultados poseen uno o dos ingresos en blanco”.

En base a los datos informados por el Indec, la región del Noroeste, con el 40,1% de la población, es la que tiene mayor tasa de pobreza, seguida por la del Noreste, integrada por Misiones, Corrientes, Chaco y Formosa, con el 35,8%; y Cuyo, con el 35,6%.

Se entiende por indigente aquella persona o grupo familiar que no cuenta con los ingresos mínimos como para comprar los alimentos indispensables de subsistencia comprendidos en la Canasta Básica Alimentaria, que para un adulto se encontraría en torno a los 1.614 pesos mensuales.La semana pasada el Indec indicó que una familia tipo -compuesta por dos personas adultas y dos niños de entre 6 y 8 años de edad- necesitó en agosto contar con ingresos por $ 12.489,37 para poder adquirir la Canasta Básica Total (CBT) -compuesta por alimentos, indumentaria y servicios básicos-, para no caer por debajo de la línea de pobreza. Ese mismo núcleo familiar requirió de $ 5.175,92 para acceder a la Canasta Básica Alimentaria, es decir, la cantidad mínima de alimentos para no caer debajo de la línea de indigencia; datos estos últimos que a la Defensoría del Pueblo no le constan.