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Desde el Programa Soberanía y Seguridad Alimentaria ya se alcanzaron varios objetivos, entre ellos la construcción de un total de 60 huertas familiares y 36 huertas comunitarias, estas últimas funcionan en los Centros de Integración Comunitaria de los diferentes barrios de la ciudad de Formosa. Y recientemente se logró la primera cosecha de sandias, zapallos y melones mientras que la próxima semana se comenzará con las hortalizas.

Así lo señaló la dirigente de la Agrupación 17 de Octubre, Blanca Denis, quien destacó que “este proyecto ya ha dado sus frutos”. Anticipó que el desafío en un tercer escalón es “crear una huerta modelo que contará con un vivero, un sector para las plantaciones de hortalizas, entre otros espacios”.

En ese sentido, explicó este proyecto trabaja de manera articulada con distintos organismos del Estado como el Ministerio de la Producción, el Instituto Paippa, Agricultura Familiar, entre otros.

Recordó que una de las actividades consistió en capacitaciones de manera on line “para que cada familia pueda tener una huerta en su hogar y fueron cerca de 500 personas las que participaron de las clases virtuales que duraron dos meses”.

“Hasta el momento 60 familias de diferentes barrios de la ciudad capital cuentan con su huerta familiar mientras que son 36 huertas comunitarias que funcionan dentro de los centros comunitarios donde se brinda asistencia alimentaria”, precisó la dirigente justicialista.

En ese contexto, puso de relieve que “estaríamos cumpliendo lo que el gobernador de la provincia, Dr. Gildo Insfrán, tanto pregona, que es producir lo que consumimos”.

Por su parte, consideró importante destacar que el proyecto de Soberanía y Seguridad Alimentaria también involucra al programa provincial de Equinoterapia; además de un grupo de jóvenes psicólogos y la Asociación de Nutricionistas.

“En esta primera etapa la idea fue tener una huerta modelo donde por ejemplo los niños de Equinoterapia puedan visitar el lugar para que de esa forma las familias se involucren con la siembra de distintos cultivos y posteriormente la cosecha”, puntualizó.

En cuanto a lo psicológico, Denis explicó que “la creación de las huertas es muy bueno como terapia para los niños por ejemplo autistas, en la conexión con la tierra”.

Mientras que los nutricionistas aportaron sus conocimientos sobre los productos que se obtienen en la huerta en cuanto a cómo se puede utilizar, señaló la ex concejal. “Es decir, enseñar a las madres los nutrientes de las verduras, frutas y las formas de utilizarlas”, ejemplificó.

Por último, no olvidó mencionar el aporte de las semillas por parte del Instituto Paippa y Agricultura Familiar.