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LA PROVINCIA SIN CASOS ACTIVOS

En primera persona, el relato de la mujer de 63 años que vivió una odisea hasta llegar a territorio formoseño donde se sintió contenida y acompañada en todo momento. Venció al virus y no lo hizo sola

La última paciente recuperada de COVID-19 en la provincia de Formosa, en una entrevista con AGENFOR, relató su experiencia y destacó la labor invaluable de los profesionales del Hospital de Contingencia –que funciona en el Interdistrital Evita-, de quienes aseguró: “Recibí una atención increíble, realmente hay que destacar la calidez humana y la labor que ellos –médicos, enfermeros, técnicos- llevan adelante de manera excelente” y afirmó con orgullo: “Formosa es el único lugar donde realmente se están haciendo bien las cosas”.

Bajo el nombre ficticio de Luciana, la mujer de 63 años que este lunes 17, a las 14 horas, abandonó profundamente emocionada y agradecida el hospital en medio de los aplausos de los profesionales de la salud que la acompañaron a atravesar y vencer al coronavirus, relató los difíciles momentos que atravesó hasta regresar a su provincia.

De Perú a Formosa

“Lo mío fue una odisea: venía de Perú donde había ido a pasar mis vacaciones en diciembre y tenía todo listo para regresar el 27 de marzo. Pero al cerrarse las fronteras por la pandemia me quede varada allí con un contingente de cerca de 2000 personas. Me inscribí en varios grupos hasta que me seleccionaron para viajar a Argentina el 24 de julio”, comenzó su relato la mujer.

“Tras llegar a Buenos Aires, siguió la odisea hasta que mi hijo logró comunicarse con la Cancillería y, posteriormente, hacer los trámites para que pudiera ingresar a Formosa. Así el 2 de agosto ingreso por la localidad de Mansilla y de allí a la Unidad de Pronta Atención a la Contingencia (UPAC) donde me realizan el hisopado y me da positivo, por lo que al día siguiente me internan en el Hospital Evita”, continuó.

Aseguró que desde el momento que pisó suelo formoseño se sintió contenida, segura, acompañada: estaba en casa. “Desde que llego a Mansilla tuve una persona que me contuvo, luego en el hospital Evita desde los médicos, enfermeros, personal de limpieza, psicóloga, asistente social, todos estuvieron pendientes de mi recuperación”, describió la paciente recuperada y señaló: “Jamás recibí una atención así”.

El aplauso de todo el personal del hospital al momento de dejar las instalaciones

Destacó de manera especial la calidez humana del personal médico y ratificó: “Formosa es el único lugar donde se están haciendo las cosas como corresponde”. Tales afirmaciones las fundamentó al manifestar que le tocó viajar de Buenos Aires a la región con una persona de Chaco, “con quien después tuve conexión –vía telefónica-  y me dijo que a él cuando ingresó a su provincia no le hicieron ningún hisopado sino únicamente controles de temperatura y nada más”, por lo que ese testimonio la llevó a valorar aún más el protocolo que el Gobierno Provincial diseñó para el ingreso administrado y controlado a Formosa.

“Jamás tuve miedo”

“La salida del hospital fue muy emocionante porque todo el personal del hospital se ubicó en fila para despedirme y, realmente, me hicieron sentir como en casa. Jamás tuve miedo, Dios me fortaleció”, rememoró aún muy conmovida el momento en que recibió el alta médica para reencontrarse con sus familiares.

Sobre el Hospital Interdistrital Evita, donde recibió las máximos cuidados y atenciones, subrayó: “Es un hospital moderno con todo el equipamiento necesario, donde la atención del personal de salud es increíble” y agregó que “si siquiera en un sanatorio privado recibí el nivel de atención que allí me brindaron, realmente tuve contención desde la psicóloga, hasta las llamadas telefónicas de los médicos para saber cómo me sentía e iba evolucionando de la enfermedad”.

Ahora que ya volvió a su casa, detalló que la recomendación médica es “al menos 14 días usar el barbijo incluso en casa, no compartir los utensilios para cuidar a mi familia y cuidarme a mí misma”, ya que si bien no representa peligro para la sociedad “debo seguir con los cuidados y los controles médicos”, agregó.

En este contexto, Luciana pidió a la gente tomar mayor conciencia al indicar que “esto que está pasando en el mundo como se dice vulgarmente no es una joda, hay que tomarlo con conciencia y cuidarse” porque al cuidarse uno “también ayuda al Gobierno que está haciendo hasta lo imposible para cuidar a la población. Por eso le pido a la gente que valore el esfuerzo y cumpla con las normativas sanitarias”.

Una labor incansable

Una vez más, destacó la labor de los profesionales de la salud frente a la pandemia, al describir que “están llevando adelante una labor incansable y están arriesgando sus vidas. Tomemos conciencia para que esta pandemia no azote nuestra provincia”.

Por último, consultada sobre qué fue lo que más pidió a Dios en estos días, al revelar que es muy creyente, señaló: “Soné mucho con abrazar a mi hijo, era una cosa que le pedía al Señor y realmente obró para que yo pueda estar acá y pueda curarme de la enfermedad sin tener complicaciones”, culminó Luciana, quien volvió a su casa junto a su único hijo para retomar la nueva normalidad.

Con el alta médica de la última paciente que permanecía internada por COVID-19, Formosa recupera el estatus libre de la enfermedad al no registrar ningún caso activo.