11 de marzo: Día Mundial del Riñón

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El segundo jueves del mes de marzo, de cada año, se conmemora, en todo el mundo, el Día Mundial del Riñón. La fecha busca crear conciencia en la población sobre la importancia que tiene el cuidado de nuestros riñones, órganos claves para el buen funcionamiento de la salud en general.

En el 2021 el lema abordado a nivel global es “Viviendo bien con la enfermedad renal”, el cual tiene como objetivo el empoderamiento de los pacientes a través de la educación, sobre el manejo eficaz de los síntomas, así como también fomentar la participación activa en la vida cotidiana y mejorar la calidad de vida, tanto de los pacientes como sus familiares.

Especialistas nefrólogos, del Ministerio de Desarrollo Humano, destacan sobre el lema de este año que “lo fundamental es siempre prevenir el desarrollo de la enfermedad renal pero también, cuando ya existe un diagnóstico, es muy importante que los pacientes, sobre todo los que dependen de la diálisis y el trasplante, como sus familias, se sientan apoyados por el equipo de salud y por la comunidad”.

Agregaron que esto debe acentuarse “más aún en este periodo complejo de pandemia, en el que pueden presentarse variadas dificultades en los tratamientos, y el acompañamiento es un elemento primordial para lograr el propósito de que puedan convivir lo mejor posible con su enfermedad”.

¿Cómo puede prevenirse la enfermedad renal?

«La enfermedad renal crónica, en la mayoría de los casos es silenciosa pero muy peligrosa, porque los riñones pueden perder un 90 % de su función y la persona puede estar tranquilamente sin sentir nada. Para cuando empiezan a manifestarse los síntomas y se da el diagnóstico, el estado del paciente puede estar ya bastante deteriorado y requerir de diálisis o trasplante”, recordaron los especialistas.

En este marco, pusieron de relieve que la prevención comienza en el embarazo con el control periódico de la embarazada, adecuada nutrición, evitando medicaciones y sustancias que puedan afectar el desarrollo de los riñones del bebé.

Luego del nacimiento, el  control  pediátrico periódico con registro del  peso y la talla son fundamentales. La  presión  arterial debe tomarse en forma anual a partir de los 3 años.

Debe asegurarse una nutrición adecuada desde la niñez, a través de una alimentación saludable y otros hábitos que deben instalarse para permanecer activos a lo largo de la vida. Evitar la obesidad y el sedentarismo. No automedicarse, ya que algunas medicaciones como antitérmicos y analgésicos de uso habitual, pueden dañar severamente los riñones.

Igualmente, se desaconseja el consumo de alcohol y de tabaco, ya que estas prácticas son también factores de riesgo para la aparición de esta enfermedad. 

Además, todo paciente con factores de predisponibles y/o con antecedentes familiares de relevancia,  debería derivarse al especialista para realizarse los estudios y  establecer el diagnóstico temprano que posibilite un tratamiento oportuno.