Frente a las recientes declaraciones de algunas entidades rurales y un sector de la oposición legislativa respecto al impacto de las normativas de la Administración Tributaria Provincial (ATP), el Ministerio de la Producción y Ambiente brindó precisiones técnicas que clarifican el escenario. Lejos de representar una carga desmedida, las adecuaciones vigentes consolidan a Formosa como la provincia con el aforo más bajo de la región, garantizando un esquema tributario basado en la realidad del mercado.
El subsecretario de Producción Sustentable del Ministerio de la Producción y Ambiente de Formosa, el ingeniero agrónomo Nazareno García Labarthe, precisó que “la actualización de los aforos de la ATP responde a un ordenamiento estrictamente legal y técnico y no constituye la creación de un nuevo tributo, sino el cumplimiento de la legislación fiscal provincial”.
“Debido a que los valores de referencia se encontraban desactualizados desde el año 2024, el sector venía tributando una tasa real de apenas el 0,62% aproximadamente en la categoría terneros, por ejemplo”, indicó.
Y agregó que “sincerar esta variable no incide de manera determinante en los costos de producción por dos razones estratégicas: primero, porque se trata de un impuesto que se percibe luego del proceso productivo, al momento de la venta; y segundo, porque el aforo formoseño sigue siendo el más bajo y competitivo en la comparación regional con las provincias vecinas del NEA”.
Justicia fiscal: un aforo que acompaña al productor
La clave de este sistema radica en el Índice de Ganadería de Formosa, una herramienta que permite que el Estado opere con la misma dinámica que el sector privado. Al respecto, el ingeniero García Labarthe destacó que, “bajo esta metodología de actualización, el valor del aforo acompaña permanentemente a los precios del mercado, ajustándose tanto hacia el alza como hacia la baja, protegiendo así a quien trabaja la tierra”. Este dinamismo evita que el productor quede atrapado en valores fijos desfasados, asegurando que la percepción fiscal sea siempre proporcional al valor real de lo comercializado.
Para ilustrar el bajo impacto de la medida, el funcionario detalló: “En la categoría terneros, con un peso promedio de 170 kilos y un precio de mercado de $6300/kilo, el valor por cabeza en remates ronda los $1.071.000. Sobre este valor, un productor empadronado con exención de Ingresos Brutos tributa apenas el 1,45%. Si además cuenta con la exclusión del Impuesto Inmobiliario Rural, ese porcentaje cae al 0,72%. Es una presión mínima para un sector que cuenta con el acompañamiento del Estado en infraestructura y sanidad”.
Cabe recordar que los productores paipperos registrados mantienen su exención total de los impuestos de Ingresos Brutos e Inmobiliario Rural.
Desestimación de planteos de la oposición
Desde la cartera productiva también se desestimó el proyecto de resolución presentado en la Legislatura por diputados de la Unión Cívica Radical, calificándolo como una acción que carece de sustento técnico. “Oponerse a una actualización que simplemente normaliza lo que dicta la ley, y que mantiene a Formosa como la plaza más barata de la región para vender hacienda, es una muestra de desconocimiento o de oportunismo político que no beneficia al sector primario”, señalaron desde el Ministerio.
Finalmente, el Gobierno provincial reafirmó que este sistema de aforos es dinámico y basado en el diálogo, citando como antecedente la cadena del arroz, donde se ajustaron mínimos imponibles a la baja y categorías, tras comprobarse la realidad de sus precios de comercialización.
Formosa continúa apostando a un modelo donde la transparencia tributaria y el crecimiento productivo avanzan en el mismo sentido, remarcaron desde el MPyA.










