Contó con la presencia de organismos provinciales, nacionales e internacionales.
Este martes 7 de julio, desde la mañana temprano, en las instalaciones del Centro de Validación de Tecnologías Agropecuarias (CEDEVA) de Laguna Yema, se desarrolló una jornada técnica enfocada en el pasto como un insumo clave para la ganadería formoseña y el Gran Chaco Americano que contó con la participación de 500 personas.
Acompañaron la actividad el Instituto PAIPPA, la Universidad Provincial de Laguna Blanca (UPLaB) y CEDEVA, organizaciones aliadas como el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y una red regional vinculada a la investigación y al desarrollo de pasturas para el Gran Chaco Americano, denominada “Grass Academy Latam”.
Estuvieron presentes el vicegobernador de la provincia, Eber Solís; el ministro de Producción y Ambiente, Lucas Rodríguez; funcionarios provinciales, intendentes y concejales de la zona, presidentes de asociaciones rurales, productores paipperos, organismos nacionales y concurrentes internacionales.


El objetivo de la jornada, dirigida a productores paipperos, técnicos y estudiantes, es que compartan conocimientos que apunten a favorecer los procesos y manejos dentro de la ganadería e incorporar desarrollos tecnológicos vinculados a ella.
Durante la apertura, tomó la palabra el coordinador de CEDEVA, Federico De Pedro, quien al hablar a los presentes les agradeció por hacer “un encuentro multitudinario” y “el esfuerzo que implica para muchos acercarse hasta Laguna Yema”.
“Cuando el Ministro me planteó hace unas semanas si el CEDEVA podía ser sede para este evento, no dudé ni un segundo. Acá entiendo que es el lugar adecuado, desde el CEDEVA, la ciencia y los datos se transforman en verdaderas alternativas para nuestros productores”, sostuvo.
Y añadió: “Es así la manera en que el conocimiento adquiere verdadero valor como herramienta de transformación; esa fue la premisa con la que hace casi 30 años el gobernador de la provincia, el doctor Gildo Insfrán, ideó esta institución”.
Asimismo, De Pedro indicó que los precios actuales, la calidad de la genética local, las condiciones para la comercialización de la hacienda de los pequeños productores y las perspectivas climáticas presentan hoy un escenario favorable y alentador para la ganadería.
“Pero los buenos contextos no necesariamente significan buenos resultados, las oportunidades solo se transforman en desarrollo cuando existe conocimiento para poder aprovecharlos. Nuestra provincia posee una enorme riqueza de ambientes ganaderos, gran parte de la producción se desarrolla sobre campo natural, y otra proporción importante sobre pasturas implantadas, especialmente el Gatton Panic, una especie que ha demostrado una extraordinaria adaptación a nuestros ambientes y producción en el oeste formoseño”, explicó.
Sin embargo, el funcionario advirtió que “un sistema basado en una única especie o con manejo inadecuado es particularmente frágil”.
“La marcada estacionalidad de la producción, la simplificación de un sistema, o la pérdida de diversidad nos obligan a pensar en alternativas. Por eso adquiere tanta importancia el conocimiento de las especies forrajeras, las mezclas adaptadas a cada ambiente, la planificación del pastoreo, el diferimiento y la comprensión del funcionamiento de cada sistema”, aseguró.



De Pedro reconoció que “no existen recetas universales”, sino que “existen principios que deben adaptarse a cada región y por qué no también a cada campo”.
“Desde hace muchos años en el CEDEVA trabajamos precisamente sobre estas preguntas, evaluamos especies, medimos su productividad, analizamos los indicadores del suelo, estudiamos la respuesta de los animales, validamos tecnologías en condiciones reales de producción, porque entendemos que la mejor tecnología no es necesariamente la más sofisticada, sino aquella que demuestra que funcionan nuestros ambientes y finalmente puede ser transferida y adoptada por nuestros productores”, precisó.
Y añadió: “En el oeste formoseño, donde predominan los sistemas de monte y mixtos, apoyados en el crecimiento explosivo del Gatton Panic, el gran desafío no es solamente cómo producir mucho pasto, sino cómo cosecharlo eficientemente, cómo prepararnos para el bache de invierno y primavera, cómo cuidar del suelo y de la pastura durante ese proceso”.
Esa eficiencia, aclaró, depende fundamentalmente de las decisiones que se toman día a día en el campo; por ello, “a través de nuestras experiencias de validación podemos confirmar que aquello que define si un sistema degrada o regenera cuando se pastorea, está dado por la manera en la que se pastorea, con qué intensidad y en qué momento del año”.
“Hay lotes que mejoran año tras año, y otros que pierden cobertura vegetal y productividad, y la diferencia está dada básicamente en el manejo”, dijo.
En ese marco, De Pedro aseguró que, para el Gobierno de Formosa, “la ganadería constituye uno de los pilares estratégicos de su matiz productiva” y que “nuestros productores necesitan información confiable, adaptada a las condiciones locales y generada sobre evidencia”.
“Creemos firmemente que producir conocimiento propio también es una manera de construir soberanía tecnológica y de generar igualdad de oportunidades para quienes viven y producen en nuestro territorio. Es por ello que en Formosa, a contramano de lo que marca la agenda nacional, la inversión en ciencia, tecnología y educación, no sólo que se sostiene, sino que se fortalece”, cerró.











