“Una semana que refleja la capacidad de respuesta de la alta complejidad cardiovascular en Formosa”, destacaron desde el nosocomio.
En una semana, el Hospital de Alta Complejidad (HAC) “Juan Domingo Perón” llevó adelante cuatro intervenciones cardiovasculares de elevada complejidad: tres resoluciones endovasculares de aneurismas de aorta abdominal y un implante de válvula aórtica Valve-in-Valve.
Detrás de cada procedimiento hubo planificación, tecnología y, fundamentalmente, un equipo multidisciplinario trabajando con un mismo objetivo: brindar una respuesta concreta a pacientes que necesitaban soluciones de alta complejidad, subrayaron desde el nosocomio.
“Hay semanas que permiten ver con claridad todo lo que un sistema de salud puede hacer cuando sus profesionales trabajan de manera coordinada -indicaron-. En el HAC, una semana de intensa actividad cardiovascular reunió cuatro intervenciones de alta complejidad que pusieron en evidencia la capacidad resolutiva de la institución”.
Se realizaron tres tratamientos endovasculares de aneurismas de aorta abdominal y un implante de válvula aórtica Valve-in-Valve, procedimientos que requieren evaluación integral, planificación anatómica, tecnología especializada y una estructura asistencial preparada para acompañar al paciente antes, durante y después de la intervención.
Cada procedimiento fue abordado desde una mirada multidisciplinaria, con la participación articulada de los equipos de Cirugía Cardiovascular, Hemodinamia, Cardiología Clínica, Anestesiología y Recuperación Cardiovascular.
“La fortaleza de este modelo está en integrar conocimientos y capacidades diferentes para tomar decisiones complejas. No se trata solamente de realizar una intervención, sino de seleccionar la estrategia adecuada, anticipar riesgos, contar con los recursos necesarios y garantizar el seguimiento y la recuperación del paciente”, explicaron.
Las técnicas endovasculares y las intervenciones estructurales han ampliado las alternativas terapéuticas disponibles para pacientes con patologías cardiovasculares complejas, consignaron y agregaron que en determinados escenarios, permiten resolver enfermedades mediante abordajes menos invasivos y con estrategias adaptadas al riesgo y a las características de cada persona.
“Pero la tecnología adquiere verdadero valor cuando está acompañada por experiencia, planificación y equipos capaces de utilizarla de manera segura y coordinada”, remarcaron.
“Cuando el equipo funciona, la complejidad se puede resolver”
La doctora Marisa Acosta, jefa del Servicio de Hemodinamia, sostuvo que “estos resultados son el reflejo de un trabajo que no comienza cuando el paciente ingresa a la sala de procedimientos. Comienza mucho antes, con la evaluación, la planificación y la discusión entre las distintas especialidades. Y continúa después, con el seguimiento y la recuperación. En alta complejidad, cada integrante del equipo tiene un rol fundamental”.
La actividad desarrollada durante esta semana reafirma el compromiso del HAC con una atención cardiovascular de elevada complejidad, sostenida en la formación profesional, el trabajo interdisciplinario, la incorporación responsable de tecnología y la capacidad de brindar respuestas dentro del sistema público, resaltaron al finalizar.










