Al conmemorar los 30 años del PAIPPA, el titular del MPyA instó a las nuevas generaciones de profesionales y técnicos a asumir el mandato histórico de profundizar el desarrollo productivo aportando ciencia, tecnología y valor agregado en origen.
En el marco del acto central por el 30° aniversario del Programa de Asistencia Integral para el Pequeño Productor Agropecuario (PAIPPA) celebrado este martes 15, el ministro de Producción y Ambiente de la provincia, el licenciado Lucas Rodríguez, resaltó el valor histórico, social y político de esta iniciativa impulsada por el gobernador Gildo Insfrán el 15 de septiembre de 1996 en General Manuel Belgrano.


Rodríguez contrapuso el escenario nacional de los años ’90 con la decisión política tomada en Formosa ya que “mientras en la Capital Federal los teóricos de la entrega se arrodillaban ante el Consenso de Washington y le decían a las familias rurales que con 5 o 10 hectáreas eran ‘inviables’, en Formosa se gestó una enorme rebeldía criolla”.
“Aquel 15 de septiembre de 1996, en General Manuel Belgrano, localidad de la provincia de Formosa, mientras el país remataba su patrimonio nacional, un gobernador peronista se plantó ante una multitud de productores para decirles que el problema no era solamente económico o productivo, sino que tenía un profundo contenido social que exigía la presencia protagónica del Estado”, resaltó el ministro, al rememorar el histórico hito con el que el gobernador Gildo Insfrán puso en marcha el programa.
En ese sentido, Rodríguez remarcó que en aquel histórico discurso “se dejó en claro que no sobraba nadie y que, antes de hablar de rentabilidad o eficiencia de mercado, primero había que garantizar las necesidades básicas y la nutrición de la familia rural”.
“El PAIPPA no nació para crear dependencia, sino para emancipar al hombre de campo y permitir que cada uno decida su propio camino y el de sus hijos”, sostuvo.
Y aseguró que “allí se trazó en nuestra tierra la línea divisoria de dos proyectos políticos, por un lado el modelo liberal que concibe al campo como un desierto verde sin gente, para la timba exportadora de unas pocas empresas; y por el otro, el Modelo Formoseño, profundamente humanista y cristiano, donde el centro de gravedad es la familia y la comunidad”.
Tierra, techo y trabajo: realidades tangibles
Asimismo, el titular de la cartera productiva vinculó la doctrina de la iniciativa con los preceptos del Papa Francisco, al señalar que “décadas después de aquel discurso de 1996, el Papa Francisco expresaba en su encíclica Laudato si’ que el grito de la tierra y el grito de los pobres son una sola herida provocada por la cultura del descarte. Y es por eso que consagró ante los movimientos populares aquellas tres banderas sagradas: tierra, techo y trabajo”.
De este modo, afirmó que “en Formosa, tierra, techo y trabajo son realidades tangibles. Tierra, porque regularizamos la propiedad para que el productor sea dueño legítimo de su suelo; techo, porque se destinaron recursos para construir casas dignas de material en la propia chacra; y trabajo, porque la labor paippera organiza la vida comunitaria y alimenta a las familias”.
Al respecto, remarcó que el resultado es concreto: “Mientras en otras regiones el mercado expulsó poblaciones, en Formosa el 60% de nuestra gente sigue viviendo en el interior, arraigada con escuelas, centros de salud, energía eléctrica, rutas, conectividad y agua garantizada”.
Por ello, enfatizó que “el PAIPPA es mucho más que un organismo del Estado de asistencia productiva, sino que fue el plan que dio génesis al Modelo Formoseño y a la revolución social y cultural en paz que se dio en Formosa”.
Y destacó que “abraza la salud, la vivienda, la educación y la dignidad humana en cada rincón de los pueblos, colonias y parajes de nuestra provincia. Nació para poner al hombre y a la mujer de campo en el centro, integrando la producción a la vida comunitaria y desterrando para siempre el destino de postergación”
Soberanía alimentaria frente a la especulación
Por otra parte, Rodríguez contrapuso la lógica del orden financiero internacional y la mercantilización de los alimentos, con la visión provincial: “Para el Modelo Formoseño, el alimento no es una mercancía financiera”, afirmó tras señalar “la doble moral de las potencias desarrolladas” y recalcó que “cuando nuestras familias paipperas producen batata, mandioca, hortalizas, banana o ganado, ejercen un acto de estricta soberanía alimentaria”.
Explicó además que, al volcarse la producción a las ferias paipperas y al Plan Nutrir, “se desacopla la mesa de los formoseños de los precios de la especulación, cuidando el bolsillo de los trabajadores y garantizando que el fruto de nuestra tierra alimente primero a los nuestros”.
Desafío generacional, ciencia y valor agregado
Para finalizar, el ministro interpeló a las nuevas generaciones, a los jóvenes ingenieros y técnicos egresados de la Universidad Provincial de Laguna Blanca (UPLaB) y de las escuelas agrotécnicas, a asumir el mandato histórico de profundizar el desarrollo provincial.
“Nuestros mayores, bajo la conducción del gobernador Insfrán, dieron la batalla fundacional más dura, rompieron el aislamiento deliberado al que nos sometía el centralismo porteño, asfaltaron rutas y llevaron la red energética a cada colonia. Entonces, a nuestra generación le toca construir sobre esos cimientos, trabajando codo a codo con los productores para tecnificar el riego, dar trazabilidad y agregar valor en origen”, manifestó.
Rodríguez al concluir dejó en claro que “el PAIPPA es la respuesta organizada de un pueblo que se negó al suicidio colectivo del desarraigo, es la decisión soberana de no dejarnos arrebatar el fruto de nuestra tierra, de no encandilarnos con falsos espejismos y de defender con el sudor de la frente y la fuerza de la comunidad nuestra identidad y construir nuestra historia”
Y aseveró que “a 30 años de aquel llamado a la justicia social, le decimos a la Argentina que Formosa no se entrega ni retrocede; no nos van a quebrar los ajustes del centralismo ni la soberbia de los que gobiernan de espaldas al interior”.











